La leyenda del último berserker vikingo

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Los berserker son descritos en muchas de las sagas vikingas y fueron mitificados por su extrema fiereza en el combate. Guerreros devotos seguidores de Odín, entregados a sus dioses en busca del Valhalla para impresionarles y conseguir las mejores mesas en el «salón de los caídos». Combatían semi desnudos o cubiertos de pieles de oso o lobo.

Antes de los combates trataban de alcanzar un estado de trance consumiendo hongos alucinógenos, echando espuma por la boca y gritando como animales salvajes sembraban el terror entre sus enemigos, pero también entre los vikingos, ya que en ese estado les costaba distinguir quién era amigo o enemigo.

No solían actuar cohesionados con el resto de vikingos en formaciones, solían lanzarse en solitario contra el enemigo o eran reservados para el momento en el que la batalla comenzaba a darse por perdida, ese fue el caso del conocido como «último berserker», nadie supo jamás su nombre ni quién era pero su historia fue contada por sus propios enemigos sajones a los que se enfrentó.

En la batalla que dio lugar al final de «la era vikinga», la «batalla de Stamford Bridge» las tropas de Harald Hardrada que también fue conocido como «el último vikingo», cruzaron el puente sobre el río Derwent para replegarse e intentar contraatacar, necesitaban ganar tiempo y pusieron a un berserker para custodiar y frenar el avance de las tropas sajonas que perseguían a Harald Hadrada, personaje del que hablamos en «Guillermo el conquistador, fuente de inspiración para R.R.Martin».

Según la Crónica anglosajona, un berserker enorme de más de dos metros, a pecho descubierto y armado con un enorme hacha defendió el puente frenando a las tropas sajonas durante una hora. Se cuenta que mató a 40 soldados antes de caer atravesado por lanzas insertadas por soldados que se sumergieron en el río y desde debajo del puente lograron matarlo.

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