20 curiosidades de los vikingos que puedes desconocer

A finales del siglo VIII los vikingos originarios de Dinamarca, Noruega y Suecia están listos para lanzarse sobre Europa para conseguir sus riquezas. En ocasiones lo harán mediante el comercio y en otras no dudarán en saquear o raptar. Durante la era vikinga, periodo entre los años 793 y 1066, el destino de Europa estará en sus manos y bajo sus pies gracias a sus navíos conocidos como drakkars.

Rodeados de romanticismo, la historia los elevó al estatus de héroes indomables en busca de gloria. Los vikingos se han movido por la historia siendo más un mito que una realidad histórica de la que recogemos esta serie de 20 curiosidades que quizás desconozcas.

Nunca se denominaron así mismos como vikingos

De hecho no fue hasta comienzos del siglo XIX que comenzó a utilizarse la palabra «viking» de origen inglés, adaptación de la palabra «vik» significaba bahía adentro o cala, también se cree que procede de la palabra «vikingr» en escandinavo antiguo significaba pirata o saqueador, aún se discrepa sobre su verdadero origen y significado.

Los vikingos tardaron en tener un concepto de nación sobre si mismos, la era vikinga comenzó en el 793, pero no fue hasta el año 872 en el que Harald Cabellera Hermosa se convirtió en el primer rey escandinavo, en su caso de Noruega. Hasta entonces eran liderados por caudillos locales que controlaban pequeños territorios.

Los francos los denominaron «normandos», los sajones «daneses», los pueblos bálticos los llamaron «varegos», los musulmanes «urdumaniyyum», palabras que apuntaban a su procedencia nórdica y los bizantinos los llamaron «rus» por el color rojizo de su pelo.

No sabían hilar la lana para tejer ropa

Antes de aprender a confeccionar sus propios tejidos de lana e importarlos gracias a sus incursiones, la lana de las ovejas no les servía para nada, de ellas solo aprovechaban su leche, su carne y su piel. Podríamos pensar que una cultura como la de los vikingos que vivían en unas zonas climáticamente frías y en ocasiones con condiciones extremas, sería capaz de fabricar tejiendo unas prendas resistentes y cálidas, pero no era así.

Si bien aprovechaban las pieles de los animales que domesticaban o cazaban para curtirlas y crear cuero para confeccionar sus ropas, desconocían las técnicas para hilar la fibra de la lana. Los calcetines de los vikingos fueron creados utilizando una técnica llamada «Nålebinding» que significa «encuadernación con aguja».

El método crea una tela elástica que utiliza hilos cortos de lana y una aguja de un solo ojo que a menudo es ancha y plana. Los puntos son comúnmente pero no siempre calibrados envolviéndolos alrededor del pulgar. Es una técnica complicada con muchos puntos en común con las técnicas de ganchillo, se necesitaba de mucha experiencia y destreza, pero unas manos expertas eran capaces de confeccionar unos calcetines de un modo sumamente rápido.

El calzado de los vikingos era de pésima calidad

El calzado de los vikingos no era duradero ni resistente a pesar de vivir en un entorno frío con un clima duro, las condiciones nevadas, húmedas y heladas no les sirvió para desarrollar una buena técnica para crear un calzado impermeable y resistente. Los vikingos solían vivir con los pies en remojo constantemente.

El terreno fangoso en el que vivían, la baja borda de sus barcos llamados «drakkar», barcos en los que no dejaba de entrar agua por el oleaje y el hecho de vivir de la pesca en la costa contribuía a poner a prueba sus calzados. Sus calzados eran simples, mal construidos que apenas duraban un mes, es algo demostrado ya que se han encontrado multitud de vertederos con miles de zapatos en excavaciones arqueológicas por toda Escandinavia.

¿Por qué el hacha era su arma preferida?

¿Por qué el hacha y no la espada?, sencillamente era más barato hacer un hacha que una espada. Al contrario de lo que se suele pensar, los soldados de los reinos europeos de la época no solían ir equipados con una espada, arma considerada un artículo de lujo, su arma principal era la lanza.

Utilizaban hachas de una o dos manos, Escandinavia estaba plagada de árboles y todo guerrero vikingo había trabajado la madera para construir sus casas y sus barcos con un hacha de un modo muy habitual y desde muy jóvenes, de ahí radicaba su destreza y fuerza.

Amantes del combate cuerpo a cuerpo el hacha era un arma ligera, muy eficaz para romper y arrancar los escudos tirando de ellos al clavarse, eran perfectas para desmembrar y cortar el cuello de sus enemigos, si ibas equipado con una cota de malla podías evitar el corte pero no la fractura de algún hueso después de un golpe de hacha, lo que dejaba a sus enemigos completamente expuestos a un golpe certero en la cabeza o el cuello.

Les fascinaba los objetos y figuras exóticas

Los numerosos viajes que efectuaron los vikingos les llevaron a los lugares más recónditos, estableciendo contactos con muchas culturas de la época. Las figuras, objetos y joyas de otras culturas y religiones les entusiasmaban, no solo las cristianas, todo lo que les pareciera extraño y llamativo, estos objetos eran trofeos que les ayudarían a contar los relatos y dar mayor credibilidad a sus viajes e incursiones mientras se emborrachaban con hidromiel alrededor de fuego en sus grandes cabañas escandinavas a su regreso.

En 1954 en unas excavaciones en la isla de Hëlgo se encontró una figura en bronce de Buda en posición de loto, se cree que procede de Cachemira en la India. Junto a esta figura se encontraron otros objetos, algunos religiosos procedentes de Irlanda y Egipto.

La arqueóloga textil Annika Larsson de la Universidad de Uppsala en Suecia ha estudiado telas procedentes de yacimientos funerarios, encontrando entretejida con hilo dorado en telas de seda carácteres árabes entre los que se distinguen la palabra «Alá», no es que quizás algunos vikingos se hicieran musulmanes, lo más probable es que para ellos estos carácteres estuvieran dotados de algún tipo de misticismo.

Creadores de la «luna de miel» y amantes de la hidromiel

Las frías tierras de Escandinavia no gozaban de árboles frutales ni vides con los que se pudiera recoger fruta para fermentar bebidas alcohólicas, tan solo tenían miel con la que podían elaborar hidromiel, una de las bebidas alcohólicas más antiguas de la humanidad. Muy consumida por los celtas hasta la aparición del vino que era mucho más productivo.

Pero en estas apartadas e inhóspitas tierras era lo único que se podía fermentar. Los vikingos no eran apicultores, pero se las ingeniaban para que las abejas crearan sus panales en lugares conocidos para ellos, pero aun así era difícil conseguirla y encontrarla. Con la fermentación de agua y miel se conseguía una bebida entre un 5% y 15% de alcohol, según la cantidad de miel que se aportara, podía ser más o menos dulce e incluso podía ser espumosa.

¿Sabías que el término «luna de miel» es de origen vikingo»?, pues sí, las parejas vikingas recién casadas consumían hidromiel todos los días siendo casi su único sustento durante la primera luna posterior a la boda (28 días), porque creían que este ritual les ayudaría a conseguir su primer hijo varón. Esta costumbre la exportaron a las islas británicas y a Normandía donde las parejas de la población sajona y franca trató de imitar esta tradición pagana en secreto.

Eran tremendamente pulcros

No sin buena parte de razón los vikingos tenían fama de sucios, salvajes que apestaban a mar y cuero mojado podrido y mal curtido. Pero que se podía esperar de unos hombres que desembarcaban de sus drakkars en la playa tras varios días o semanas en el mar alimentándose de pescado seco.

Ahmad ibn-Fadlan escritor y viajero árabe del siglo X, personaje en el que se basó la película «El guerrero nº13», llegó contactar con una escuadra de vikingos suecos en el río Volga en algún punto cerca de la actual ciudad de Kazán en Rusia, convivió con ellos varios días y realizó una detallada descripción sobre ellos, pero desde el punto de vista de un refinado miembro de la embajada del califato abasí de Bagdad. Los describió de la siguiente manera:

«Son las criaturas más sucias que Dios ha creado, no se lavan las manos después de comer ni de tener relaciones sexuales, ni siquiera después de sus necesidades corporales»

Pero lo cierto es que cuando no se encontraban en campañas de saqueo cuidaban mucho su higiene y aspecto personal. Se bañaban frecuentemente tanto hombres como mujeres y utilizaban frecuentemente sus saunas, además cuidaban su barba y largas cabelleras. Les encantaba perfumarse y vestir con ropa colorida, lucir tatuajes y joyas.

Elaboraban y consumían pan tóxico

La elaboración del pan no era ni mucho menos su punto fuerte, las tierras en las que vivían no eran ideales para cultivar trigo y centeno. Su dieta se basaba en el consumo de pescado, carne, productos lácteos y vegetales. La introducción de la reja de arado que mezclaba mejor la tierra que el primitivo arado de madera a finales de la era vikinga ayudó a cultivar de un modo fructífero el trigo y el centeno.

Investigaciones han demostrado que los vikingos debido a su inexperiencia elaboraban la harina de un modo mal entendido, mezclaban semillas de malas hierbas como el Bromo o el Vallico entre muchas, haciendo enfermar a quienes las consumían.

Se limaban y coloreaban sus dientes

En numerosas excavaciones se han encontrado enterramientos y fosas comunes, al analizar los restos humanos se descubrió que muchas de las dentaduras se encontraban limadas o afiladas. Los vikingos eran muy aficionados a las tendencias y a las modas y es posible que se hicieran tan doloroso procedimiento para darse un aspecto más varonil.

También se coloreaban los dientes de negro, rojo o cualquier otro color, utilizaban cera a la que añadían algún tipo de colorante natural para después aplicársela en la dentadura. Por lo que se conoce el limado y coloreado de los dientes era una práctica extendida por toda Escandinavia durante cierto periodo de tiempo en la era vikinga.

Harald Blåtand y la tecnología Bluetooth

Rey danés desde el año 958 y también noruego a partir del 970 hasta su muerte en el año 986. Conocido como Harald «Diente azul», por el color azul que tenía alguno o algunos de sus dientes por pigmentación quizás por haber padecido eritroblastosis fetal.

La compañía sueca Ericsson puso a su tecnología inventada en 1994 el nombre de Bluetooth (diente azul) en honor a Harald Blåtand. La tecnología inalámbrica de transmisión de datos en distancias cortas basó su nombre metafórico en la unión que creó Harald Blåtand con los reinos de Dinamarca y Noruega bajo la religión cristiana, adaptando también el símbolo de su nombre encontrado en unas runas. La tecnología bluetooth uniría entre si a todos los tipos y marcas de dispositivos que la utilizaran

No llevaban cascos con cuernos

De hecho la mayoría de vikingos ni tan siquiera utilizaban casco, lo demuestra el hecho de que solo se han encontrado cinco cascos escandinavos de la era vikinga. Los cascos estaban hechos de hierro, un recurso que preferían destinar para la fabricación de hachas, cuchillos y espadas.

Además los vikingos durante la época de saqueos raramente formaron grandes ejércitos cohesionados que dieran un uso eficaz a los cascos. Los vikingos necesitaban una equipación ligera, un hacha, un cuchillo y puede que alguno llevara algún escudo colgado a la espalda, no necesitaban más, desembarcar, correr, saquear y huir lo más rápido posible con todo el botín posible que pudieran acarrear antes de que alguna guarnición se percatara de su presencia, esa era su misión.

La época de saqueos sucedió al comienzo de la era vikinga, cuando el factor sorpresa corría de su parte, con el paso de los años las poblaciones costeras se fueron fortificando, se construyeron torres de vigilancia y se destinaron recursos y soldados para protegerlas, a partir de entonces pasaron a la colonización por la fuerza, ocupando buena parte de las islas británicas y regiones costeras del Mar Báltico.

Esta fue la fase en la que pasaron a cobrar tributos a la población local, al principio dejaban pequeños destacamentos en la zona, después fueron exigiendo tributos cada vez mayores y terminaron por formar reinos como el de York y regiones bajo su dominio como el Danelaw en Gran Bretaña, su riqueza y sus guarniciones crecieron y comenzaron a equiparse debidamente con armaduras y cascos de hierro picudos.

La idílica y salvaje imagen de los vikingos con sus cascos con cuernos proviene de las representaciones del ciclo de óperas de Wagner a mediados y finales del siglo XIX, en obras como «El anillo del nibelungo», los cascos con cuernos eran poco prácticos en combate.

Los hechiceros vikingos maldecían con un canto, el galdr

Era un canto hipnótico recitado en «falsetto» (técnica de vibración de las cuerdas vocales), practicado por los hechiceros o magos. El galdr es una palabra del escandinavo antiguo y hace referencia a un encantamiento, pero traduciéndolo literalmente significa «canto». Según evidencias escritas que nos dejaron algunos historiadores escandinavos de la Edad Media como fue el islandés Snorri Sturluson (1179-1241), el galdr era un canto con la intención de hechizar.

También eran cantos utilizados para lanzar encantamientos, maldiciones, atraer tormentas, mellar espadas y favorecer las victorias. Era una técnica compleja, solo los hechiceros más experimentados estaban capacitados para manejar un poder que consideraban peligroso, no todos los hechiceros eran considerados aptos para utilizarlo, tan solo los más reputados.

Iván el terrible el primer zar era descendiente de vikingos

Los vikingos que saqueaban o prestaban sus servicios a señores de la guerra en la ribera del río Volga en Rusia eran llamados «varegos». En el siglo IX un líder varego llamado Rurik que viajó a la zona como mercenario para resolver disputas territoriales entre tribus eslavas, al no recibir la paga prometida por el trabajo se asentó junto a sus hombres y fundó la ciudad de Novgorod.

Se había creado la longeva dinastía Rúrika, sus descendientes se trasladaron a Kiev convirtiéndola en capital del llamado Rus de Kiev que después se llamaría Moscovia. Iván III «el Grande», llegó a convertirse en el primer soberano de la unificada Rusia, gobernó entre 1462 y 1505. Uno de los gobernantes más conocidos fue Iván IV «el Terrible» el primero en denominarse zar, anexionó con extrema violencia nuevos territorios y gobernó con gran crueldad. La dinastía Rúrika perduró hasta el año 1598 con la muerte del último gobernante de esta dinastía, Teodoro I.

Los normandos eran descendientes de vikingos

La palabra normando significa «hombre del norte», fueron vikingos que se establecieron en la desembocadura del río Sena gracias al «tratado de Saint-Clair-sur-Epte»,con el rey franco Carlos III «el Simple». El líder vikingo se llamaba Hrolf Ganger, apodado «Rollo el caminante» y su misión era proteger la entrada de otros vikingos por la desembocadura del Sena que conducía hasta París.

El mismo Rollo participó en el saqueo de París de 885, París y otras ciudades importantes a orillas del Sena ya habían sido asaltadas en otras ocasiones, pero Carlos III tenía claro que esta debía ser la última y tomó una decisión drástica corriendo con el riesgo de poner al lobo a cuidar de las gallinas. Sobre el año 911 nombró Duque de Normandía a Rollo y le encomendó una misión que cumplió con creces pero con un alto coste en el futuro para el reino de Francia.

Los descendientes de Rollo ampliaron su territorio arrebatándoselo a Francia creando un Ducado independiente de Francia que mantuvo varias guerras con Francia. Los descendientes de la dinastía vikinga de la Casa de Normandía alcanzaron su máximo esplendor en el año 1066 cuando Guillermo I «el conquistador», de quién hablemos en el artículo «Guillermo el conquistador, fuente de inspiración para R.R.Martin», reclamó el trono de Inglaterra invadiéndola y convirtiéndose en rey, sus descendientes se perpetuaron aún más gobernando Inglaterra hasta el año 1135.

Visitaron América 500 años antes que Colón

La Saga de Erik el Rojo y La Saga de los groenlandeses cuentan la historia del explorador vikingo Leif Eriksson (970-1020), segundo hijo de otro gran explorador llamado Erik el rojo, fundador del primer asentamiento vikingo en Groenlandia. Leif Eriksson se propuso llegar a unas tierras de las que había oído hablar según los relatos de otro explorador llamado Bjarni Herjólfsson.

Bjarni Herjólfsson contaba que su expedición mientras trataba de regresar a Groenlandia se extravió y los vientos le empujaron hacia el oeste donde divisó una tierra llana, verde y arbolada. Pero rehusó poner pie en tierra porque los vientos volvieron a ser favorables hacia el este y no quiso perder más tiempo ni para aprovisionarse.

Dieron por hecho que eran unas nuevas tierras por descubrir porque carecían de glaciares y nieve, era una tierra cálida, se cree que avistó las costas de la península del Labrador en Canadá. De esta historia se tomó constancia en las sagas anteriormente mencionadas, sobre el año 1000 Leif Eriksson embelesado por esta historia se propuso tomar rumbo hacia el oeste para descubrir estas tierras.

Ese mismó año llegó a la isla de Terranova donde creó una pequeña colonia, Leif describió esta tierra como verdosa, rica en salmones, pastizales y viñas a la que llamó Vinland (tierra de vinos), los vikingos solían poner nombres atractivos a las tierras que descubrían para atraer nuevos colonos, por ejemplo Groenlandia significa «tierra verde». Los arqueólogos noruegos Anne Stine y Helge Ingstad descubrieron los restos de un asentamiento Vikingo en L’Anse aux Meadows en el norte de la isla de Terranova.

Descubrieron un pequeño poblado de ocho edificios, constaba de unas pocas casas, una herrería, una carpintería y un cobertizo para constructores de barcos, también encontraron objetos cotidianos de la época vikinga como lámparas, alfileres y husillos, lo que da a entender que también había mujeres.

Las investigaciones indican que esta colonia no duró demasiado tiempo, de hecho los vikingos nunca llegaron a establecerse en América pero muy probablemente desde Groenlandia la visitaban con frecuencia para abastecerse de madera, ya que Groenlandia carecía de árboles autóctonos por entonces.

Sus descendientes reinaron en Sicilia

Roger I de Altavilla y Hauteville fue un noble normando apodado «el gran conde», hijo del noble normando Tancredo de Hauteville, se estableció en el sur de Italia y como vasallo de su hermano Roberto Guiscardo. Participó en la reconquista de la isla por entonces en manos musulmanas.

Su hijo Roger I se convirtió en el primer rey de Sicilia tras la muerte de su hermano Simón, la dinastía Hauteville reinaría en Sicília hasta el año 1198. La interferencia del papa obligó a un cambio en la sucesión dinástica que pasó a manos de la dinastía Hohenstaufen, para posteriormente formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico.

En manos normandas Sicilia se convirtió en un cúmulo de culturas, árabes, normandos y bizantinos convivieron en paz, la isla se hizo próspera gracias a las técnicas agrícolas que establecieron los árabes. Fue una corte amante de la cultura, ejemplo de ello fue la celebre obra geográfica llamada «El Libro de Roger o Kitab Ruyar» fruto de los viajes que realizó el viajero y explorador árabe de Al-Andalus Al-Idrisi financiados por el rey Roger II.

Eran grandes aficionados de los deportes de competición

El entusiasmo de los vikingos por la competición deportiva no debía ser muy diferente al nuestro. Entre ellos siempre trataban de saber quién era el más fuerte o más hábil en ciertas disciplinas como podían ser la lucha cuerpo a cuerpo, con espadas, lanzamiento de lanza, correr e incluso saltando entre los remos de un barco como si se tratara de una carrera de obstáculos.

También les gustaban los malabarismos con cuchillos, carreras de natación, el esquí y por encima de todos estas disciplinas les volvía locos una variante violenta del hockey o el fútbol con una pelota llamado Knattleik. No se sabe exactamente en que consistían las reglas pero en numerosas sagas vikingas se habla de este deporte por lo visto brutal, ya que para ellos era válido para llegar al Valhalla si morías practicándolo.

Se sabe que se trataba de golpear un balón duro por lo visto hecho de alquitrán con un palo, había un fuerte contacto físico, se permitía utilizar las manos, pero no queda claro si se trataba de hacer tantos o de descalificar participantes. Estaba permitida la intimidación verbal, los gritos y la agresión física.

Según los relatos de las sagas se realizaban competiciones entre equipos que podían durar todo el día y había una enorme afluencia de público, por lo visto era todo un acontecimiento. Actualmente se sigue recreando este deporte en países escandinavos y Canadá.

Estuvieron cerca de crear un imperio

El rey Canuto II de Dinamarca y primero de Inglaterra estuvo cerca de convertirse en emperador vikingo de un imperio al que algunos historiadores se han referido como «Imperio del Mar del Norte». Heredó, conquistó o gobernó Dinamarca, Noruega, Inglaterra y territorios del sur de Suecia. Pero las desavencias sucesorias y la iglesia impidieron que este imperio se creara.

Imperio del Mar del Norte
Cnut lands.svg: Hel-hamaderivative work: Rowanwindwhistler / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)

Contrajo matrimonio con Aelfgifu Aelfhelmsdotter hija de un caballero danés según la tradición normanda, algo mal visto por la iglesia que no la reconoció como esposa, por lo que se volvió a casar con Emma de Normandía, una devota cristiana viuda de du rival fallecido el rey de Inglaterra Etelredo II «el Indeciso» de quién heredó el trono tras su muerte y gracias a un tratado que ambos tenían.

En su lecho de muerte el rey Canuto trató de contentar a todos sus hijos varones repartiendo el reino entre Canuto Hardeknut hijo de Emma que heredó Dinamarca, los hijos de Aelfgifu heredarían el resto, para Sweyn sería Noruega y para Harold Inglaterra que falleció en 1040 dejando el trono en manos de su hermanastro Canuto III Hardenkund que falleció pronto, en 1042 dejando de nuevo el trono en manos anglo-sajonas.

La leyenda del último berserker

Los berserker son descritos en muchas de las sagas vikingas y fueron mitificados por su extrema fiereza en el combate. Guerreros devotos seguidores de Odín, entregados a sus dioses en busca del Valhalla para impresionarles y conseguir las mejores mesas en el «salón de los caídos». Combatían semi desnudos o cubiertos de pieles de oso o lobo.

Antes de los combates trataban de alcanzar un estado de trance consumiendo hongos alucinógenos, echando espuma por la boca y gritando como animales salvajes sembraban el terror entre sus enemigos, pero también entre los vikingos, ya que en ese estado les costaba distinguir quién era amigo o enemigo.

No solían actuar cohesionados con el resto de vikingos en formaciones, solían lanzarse en solitario contra el enemigo o eran reservados para el momento en el que la batalla comenzaba a darse por perdida, ese fue el caso del conocido como «último berserker», nadie supo jamás su nombre ni quién era pero su historia fue contada por sus propios enemigos sajones a los que se enfrentó.

En la batalla que dio lugar al final de «la era vikinga», la «batalla de Stamford Bridge» las tropas de Harald Hardrada que también fue conocido como «el último vikingo», cruzaron el puente sobre el río Derwent para replegarse e intentar contraatacar, necesitaban ganar tiempo y pusieron a un berserker para custodiar y frenar el avance de las tropas sajonas que perseguían a Harald Hadrada, personaje del que hablamos en «Guillermo el conquistador, fuente de inspiración para R.R.Martin».

Según la Crónica anglosajona, un berserker enorme de más de dos metros, a pecho descubierto y armado con un enorme hacha defendió el puente frenando a las tropas sajonas durante una hora. Se cuenta que mató a 40 soldados antes de caer atravesado por lanzas insertadas por soldados que se sumergieron en el río y desde debajo del puente lograron matarlo.

Dieron a las lenguas latinas y al inglés muchas palabras

Su tecnología náutica cuya aportación fue enorme y costumbres dieron lugar a palabras que se adoptaron por todas las culturas y pasaron a formar parte de sus diccionarios. Palabras muy conocidas en la náutica como abordar, babor, barloa, carlinga, estribor, flota, guindaste, quilla, entre muchas.

Sus costumbres también nos dejaron palabras como club, esquí, equipar, guindar, tinglado, saga, runa. También dieron nombre a accidentes geográficos o animales desconocidos para todos por entonces como fiordo, géiser o reno.

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