Grandes médicos que desafiaron el oscurantismo en la Edad Media

Los grandes médicos de la Edad Media

Durante la edad media se realizaron grandes avances en el campo de la medicina, gracias a personajes ilustres que desafiaron el oscurantismo científico impuesto por las religiones imperantes en la época como fueron el cristianismo y el Islam. Médicos a los que la humanidad estará eternamente agradecida gracias a su constancia, dedicación y valor.

Pablo de Aegina (Bizancio) 625-690

Destacado médico griego, escribió la enciclopedia médica llamada “Epitome” que consta de siete volúmenes, en el cual recopila los trabajos de Galeno, Oribasios y Aetio de Amida, el sexto tomo trata de un modo muy profundo la cirugía, lo que le ha llevado a ser considerado el padre de esta rama. Realizó importantes innovaciones en cirugía como la resección de costillas, así como un estudio para tratar la diabetes, cauterización, descripción de los pólipos nasales y estudio de las funciones del líquido sinovial de las articulaciones entre otros muchos temas. Durante muchos siglos su obra fue fundamental para el aprendizaje de medicina.

Abulcasis (Al-Andalus) 940-1012

Durante la Edad de Oro del Islam apreció un médico cordobés que sería considerado uno de los padres de la cirugía moderna. Mientras que el mundo cristiano se encontraba sumergido en un profundo oscurantismo, Abulcasis se encontraba recopilando en una obra de treinta volúmenes, todo el conocimiento adquirido durante cincuenta años de experiencia, en una obra conocida como El «Kitab al-Tasrif » (Libro de la práctica médica). En la obra se incluyen descripciones avanzadas para su época de anatomía, nutrición, clasificación de las enfermedades, cirugía, instrumentos quirúrgicos de los cuales muchos fueron inventados por Abulcasis, farmacología, odontología, etc.

Durante su experiencia como cirujano destaca por haber llevado a cabo la primera extracción con éxito de un cálculo en la vejiga. Desarrolló instrumentos y técnicas que hoy en día siguen siendo utilizadas en neurocirugía. Inventó el procedimiento quirúrgico para tratar la ginecomastia (agrandamiento de las glándulas mamarias masculinas). También inventó la venda adhesiva y la escayola para tratar las fracturas óseas, además de ser el primer cirujano en utilizar el algodón para controlar hemorragias. Su obra se  estandarizó durante más de cinco siglos en las universidades médicas de toda Europa.

Avicena (Persia) 980-1037

Conocido como Ibn Sina o Avicena, originario de la actual región de Uzbekistán, considerado un gran sabio, fue un destacado médico, además de reputado filósofo y científico. Escribió destacadas obras filosóficas, pero en lo que se refiere a medicina su obra cumbre se llamó “El canon de medicina” o “Qanun”, enciclopedia de 14 volúmenes en la que recopila sus propias experiencias y conocimientos junto a otros de la época, la experimentación, fisiología, enfermedades contagiosas, enfermedades mentales y su tratamiento.

Hoy en día su obra se sigue impartiendo en universidades como la de UCLA y Yale. Avicena aconsejaba a los cirujanos tratar los tumores en sus primeras etapas, también realizó un amplio trabajo sobre la influencia de la música y del estado de ánimo sobre la salud, es considerado el padre de la medicina preventiva

Alhacén (Basora) 965-1040

Fue un gran físico y astrónomo que sin embargo realizó un profundo estudio de oftalmología, desechó las antiguas las antiguas teorías en las que existía la creencia de que el ojo emitía partículas que iluminaban el entorno. Demostró que la luz que percibimos procede del Sol que nos llega a través de rayos que percibe el ojo a través de la retina. Sus profundos conocimientos sobre óptica fueron plasmados en su obra “Tesoros de la óptica”. Incluso se cree que llegó a crear los primeros lentes planos, aunque no se ha podido demostrar, lo que si es cierto es que sentó las bases para la futura invención de las gafas por Alejandro de la Spina en 1312.

Ana Comnena (Bizancio) 1083-1153

Como primogénita del emperador bizantino Alejo I Comneno, recibió la mejor formación en disciplinas como historia, ciencia, filosofía y también medicina. Realizó un profundo análisis sobre la plaga de Atenas durante la Guerra del Peloponeso. Su padre Alejo I construyó un hospital para pacientes y huérfanos del que se dice disponía de 10,000 camas, Ana Comnena impartía enseñanzas de medicina al mismo tiempo que trataba a los pacientes. Se le consideraba una experta en la enfermedad de la gota, al parecer su padre padecía dicha enfermedad por lo que le atendió de un modo especial.

Ibn Zhur (Al-Andalus) 1094-1162

Nacido en un pueblo próximo a Sevilla, Ibn Zuhr también era conocido como Avenzoar, fue un gran médico, filósofo y poeta de Al-Andalus. Perteneció a una larga dinastía de médicos. Entre sus muchas obras destaca un manual conocido como «El Taisir» (libro de los alimentos), en el que se analiza los efectos de los alimentos sobre la salud y los enfermos. Sus obras enriquecieron el conocimiento médico y quirúrgico, describiendo enfermedades y avances como nunca habían sido descritas. Estableció un sistema de formación de los futuros cirujanos, en el cual un cirujano debía ser debidamente supervisado durante su formación y aprobado antes de poder ejercer dicha profesión.

Hildegarda de Bingen (Alemania) 1098-1179

Hildegarda fue una monja benedictina, conocida por su enfoque holístico de curación y remedios herbales. Fue la autora del noveno volumen “Physcia” y del quinto volumen “Causae et Curae”, que cubren una amplia gama de temas que incluyen la fisiología humana y tratamientos de enfermedades mediante la medicina natural, elaborando un extenso estudio sobre las propiedades de multitud de plantas medicinales que hoy en día se siguen utilizando., Su trabajo sugiere que estaba familiarizada con la medicina popular, la medicina árabe y el trabajo de Galeno.

Averroes (Al-Andalus) 1126-1198

Averroes, un médico de la corte real de los Almohades, fue célebre por su profundo conocimiento en el campo de la medicina. Creó una serie de obras médicas, la más importante de las cuales fue la primera, la enciclopedia Libro de generalidades de la medicina que escribió en 1162. También conocido por su nombre en latín, “el Colliget”, se dividió en siete volúmenes que trataron una variedad de temas, entre ellos higiene, terapia y anatomía. “El Colliget” se centró en las bases teóricas de la medicina y resumió el trabajo de Galeno, obteniendo gran reconocimiento en el mundo médico europeo de la edad media, gracias a que sus obras fueron traducidas al latín.

Maimónides (Al-Andalus) 1135-1204

De origen judío y nacido en Córdoba, fue un gran médico, rabino y teólogo judío. Escribió diez tratados médicos del cual surgió el “Juramento Médico de Maimónides”, juramento que hoy en día se practica en muchas universidades de todo el mundo y en todo Israel, en lugar del tradicional Juramento de Hipócrates. Llegó a ejercer como médico en la corte del visir Saladino en Egipto. Se especializó en el tratamiento de personas de edad avanzada, recomendando la actividad física moderada, consumo de fibra y en especial su estudio sobre la tolerancia a los lácteos, realizó además profundos estudios sobre el asma y la neumonía.

Teodorico Borgognoni (Italia) 1206-1298

Considerado uno de los cirujanos más importantes de la edad media en Europa. Compaginó la práctica de la medicina con sus obligaciones eclesiásticas, llegaría a ser obispo. Fue un cirujano innovador, rompió con ciertas creencias dadas por sentadas como el de la “pus loable”, práctica médica implantada por Galeno de la que hablemos en el artículo «Horribles prácticas médicas erradicadas», que consistía en dejar proliferar el pus en las heridas, en lugar de ello propuso un tratamiento antiséptico. Publicó una obra de cuatro volúmenes llamado “Cyrurgia”, que recoge técnicas de desinfección y anestesia, como la aplicación de la “esponja somnífera” para inducir el sueño, sumergiendola en una infusión con ciertos tipos de plantas (opio, belladona, beleño, mandrágora y cicuta). Para la reanimación se utilizaba otra esponja bañada en vinagre.

Ibn Al-Nafis (Siria) 1213-1288

Nacido en Damasco, fue considerado un gran sabio, además de ejercer medicina era una eminencia en literatura, jurisprudencia y literatura. Ejerció de jefe médico en hospitales de Egipto. Su gran contribución a la medicina fue el descubrimiento de la circulación pulmonar, según Ibn Al-Nafis:

«… la sangre de la cámara derecha del corazón debe llegar a la cámara izquierda pero no hay una vía directa entre ambas. El grueso septo cardíaco no está perforado y no tiene poros visibles como alguna gente piensa ni invisibles como pensaba Galeno. La sangre de la cámara derecha fluye a través de la vena arteriosa [arteria pulmonar] hasta los pulmones, donde se distribuye a través de su parénquima, se mezcla con el aire, pasa a la arteria venosa [vena pulmonar] y alcanza la cámara izquierda del corazón y allí forma el espíritu vital…»

Aunque este descubrimiento se le atribuyó a Miguel Servet en el siglo XVI, Ibn Al-Nafis se había adelantado 300 años antes, gracias al descubrimiento en 1924 por parte del doctor Muhyo Al-Deen de unos escritos encontrados en la obra llamada “Anatomía del Canon de Avicena” en la Biblioteca Estatal Prusiana de Berlín.

Mondino de Luzzi (Italia) 1270-1326

Médico y cirujano italiano que realizó una gran contribución a la ciencia gracias a ser pionero en la disección de cadáveres, en un mundo cristiano que comenzaba a dar diminutas muestras de abandono del oscurantismo científico, pero con acentuadas reticencias. Su obra literaria llamada “Anatomía” tuvo que esperar hasta 1478 para ser publicada, su obra fue utilizada en muchas universidades médicas hasta el siglo XVII. Es considerado el padre de la anatomía.

Guy de Chauliac (Francia) 1300-1368

Después de estudiar medicina en Montpellier, París y Bolonia, Chauliac ejerció como médico en Lyon y se desempeñó como cirujano personal de tres Papas del papado de Aviñón. Escribió Chirurgia Magna, en la que habló sobre una variedad de tratamientos médicos y procedimientos quirúrgicos, en gran parte influenciados por el trabajo de Galeno. “Chirurgia Magna” se convirtió rápidamente en uno de los libros de texto quirúrgicos más importantes de la edad media y se mantuvo como tal durante casi 400 años. Durante el brote de la peste negra, Chauliac fue el primero en distinguir las diferencias entre la peste neumónica y la peste bubónica.

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