Guillermo el conquistador, fuente de inspiración para R.R.Martin

Descendiente directo del caudillo vikingo Rollo que creó la casa de Normandía, también conocido como «Rollón el caminante». El rey de Francia Carlos III «el simple» le otorgó parte de las tierras de la región de Neustria en el año 912, con la condición de proteger los accesos a París. Sobre todo la Vía del río Sena, de los saqueos y empuje de los vikingos. Esta región sería conocida a partir de entonces como Normandía, la tierra de los hombres del norte.

No hay duda de que Guillermo I de Inglaterra y segundo de Normandía, es el personaje en el que se inspiró George R.R.Martin para crear a
Aegon I Targaryen. Rey que en la saga literaria «Canción de hielo y fuego» y que dio lugar a la popular serie Juego de Tronos, unificó a los Siete Reinos de Poniente.

El humilde origen de Guillermo

Hijo de una curtidora

Cuenta la leyenda que el Duque Roberto I de Normandía, contemplaba desde las murallas del Castillo de Falaise a una hermosa joven que le hipnotizó, se encontraba lavando la ropa en un arroyo cercano. Roberto I, el hombre más poderoso de Normandía tenía por costumbre obtener todo lo que deseaba, lo consintieran o no. La joven se llamaba Herleva, hija de un curtidor.

El Duque Roberto conoció a la joven, fruto de la relación en el año 1027 le presentó a su hijo bastardo, le bautizaron con el nombre de Guillermo. Obviamente Roberto nunca tuvo la intención de casarse con ella, pero mostró un gran fervor hacia Helerva y su familia. Roberto medió para que contrajera matrimonio con un caballero a su servicio llamado Herlun de Conteville con quien tuvo dos hijos, Odón que sería nombrado Obispo de Bayeux y Roberto que se convertiría en Conde de Mortain. Pero Guillermo alcanzaría metas más altas.

La dura infancia del heredero

Escapando de la muerte

En lo que respecta al Duque Roberto I, la ilegitimidad de Guillermo no le importaba demasiado, a parte de que era su único hijo varón. Antes de embarcarse en una peregrinación a Jerusalén en 1035, nombró al niño como su heredero y se aseguró de que sus barones lo aceptaran plenamente. Por lo visto la bastardía no tenía el mismo estigma que en años venideros, aunque Guillermo siempre se mostraría profundamente preocupado por las circunstancias de su nacimiento, le avergonzaban los orígenes humildes de su madre. Guillermo fue reconocido como legítimo heredero por el rey Enrique I de Francia quedando bajo su custodia., Roberto partió hacia Jerusalén, pero a su regreso murió.

Guillermo el Conquistador

El arzobispo de Ruan había sido nombrado tutor de Guillermo, pero cuando también murió en 1037, Normandía se sumergió en un estado de anarquía, los barones comenzaron a luchar entre sí para hacerse con el control del ducado y el pequeño Guillermo debía ser eliminado por los nuevos aspirantes para convertirse en “Señor de Normandía». Roberto había conseguido el juramento de unos cuantos nobles para proteger a su joven sucesor, pero pronto quedó claro que no eran capaces de protegerse a si mismos y mucho menos a Guillermo. Sus protectores Alan III Duque de Bretaña murió en un asedio en 1040, su sustituto Gilbert de Brionne fue asesinado en 1041, el tutor de Guillermo, Turold, tuvo un destino similar. Según el cronista Orderico Vital en su obra “La Historia Eclesiástica”, una de las obras más importantes de la Inglaterra medieval, el propio Guillermo recordó más adelante:

«Muchas veces, por temor a ser asesinado por mis parientes, fui sacado en secreto del castillo durante la noche por mi tío Walter, un hermano de su madre, llevándome a las cabañas y escondites en casas de campesinos, para no ser descubierto por los traidores que buscaban mi muerte. ”

Su senescal y custodio, Osbern de Crépon, dormía en la habitación de Guillermo para protegerlo, una precaución que le costó la vida. Una mañana, Guillermo se despertó en el castillo de Vaudreuil y encontró a Osbern muerto sobre un charco de sangre; le habían cortado la garganta durante la noche. Fue una infancia brutal y peligrosa. A pesar de las pocas posibilidades de sobrevivir, Guillermo de alguna manera salió ileso de los largos años de derramamiento de sangre y en 1042 fue declarado mayor de edad. Ayudado por jóvenes como Guillermo Fitz Osbern, el hijo de su paje y senescal asesinado, comenzó a imponer su autoridad ejerciendo como Duque con el amparo del rey de Francia, pero aún no estaba fuera de peligro.

La gran rebelión

Traicionado por su primo

En 1046, se tuvo que enfrentar a una rebelión encabezada por su primo Guido de Borgoña nuevo Conde de Brionne, antaño un amigo leal dos años mayor, se criaron juntos con el padre de Guillermo el Duque Roberto I. Con el apoyo de la mayoría de barones del oeste de Normandía, quienes no estaban de acuerdo con el nuevo reparto de tierras efectuado por Guillermo. A su vez Guido se consideraba el legítimo heredero del Ducado de Normandía, consideraba que Guillermo carecía de un linaje noble.

Guido de Borgoña era nieto de Ricardo II Duque de Normandía, que a su muerte dejó el ducado en manos de Ricardo III, pero este sufrió una misteriosa muerte, al parecer fue envenenado, por lo que el ducado fue heredado por su hermano Roberto I, el padre de Guillermo. Cuando comenzó la sublevación, Guillermo se encontraba justo en el centro del territorio rebelde, en el castillo de Valognes. Cuando se le advirtió que estaba en peligro, y que conspiraban para asesinarlo, el joven duque saltó sobre su caballo, tratando de escapar del infierno en dirección al este, bordeando las ciudades y caminos por la noche por temor a ser reconocido y capturado, finalmente logró refugiarse en su Castillo en Falaise.

Al darse cuenta de que los rebeldes eran demasiado fuertes como para derrotarlos por su cuenta, Guillermo pidió ayuda a Enrique I de Francia, a principios de 1047. Enrique I consideraba que un vasallo rebelde podría volverse repentinamente independiente y desafiar a su soberano. Por lo tanto, a veces era conveniente que el rey se uniera al lado más débil en una disputa entre nobles feudales. Al hacerlo, a veces podía eliminar a un «opositor más peligroso».  El rey francés convocó apresuradamente a su ejército, unos 10,000 hombres y 350 caballeros y se dirigió a ayudarle. Guillermo reunió tantas tropas como pudo unos 1000 hombres, la gran mayoría campesinos y 50 caballeros, juntos se dirigieron hacia el oeste para enfrentarse a los rebeldes que según fuentes históricas de la época disponían de 25,000 hombres.

Enrique I de Francia

El desenlace ocurrió en la Batalla de Val-ès-Dunes, al suroeste de Caen. Las cargas de la caballería pesada francesa aplastaron, pisotearon y derramaron entrañas y sangre de las tropas de infantería rebeldes. El ejército francés y el normando se impusieron y los rebeldes huyeron. Los caballeros de Guillermo les persiguieron implacablemente, muchos de los nobles que huyeron fueron asesinados sin piedad, otros se ahogaron mientras intentaban escapar frenéticamente a través del río Orne, el río quedó inundado de cadáveres. Guido de Borgoña de alguna manera fue perdonado, quedó recluido en su castillo en Brionnes durante tres años, hasta que finalmente fue desterrado. Guillermo pasó los siguientes dos años consolidando su victoria y destruyendo los castillos de sus enemigos. La victoria en Val-ès-Dunes consolidó a Guillermo como el gran señor de Normandía, aunque se siguieron produciendo revueltas.

La prohibición por el papa de la boda entre Guillermo y Matilde

Sus dudosos lazos de consanguinidad

Ahora tenía que encontrar una esposa, necesitaba una para proporcionarle un heredero, y que a su vez le proporcionara una alianza con otro estado. La candidata ideal era Matilde de Flandes, hija del conde de Flandes Balduino V de Flandes. Como sobrina del rey de Francia y pariente de casi todas las familias reales de Europa, se encontraba en una posición ideal para suministrar el linaje que el duque normando ansiaba alcanzar. Además, su padre, el conde Balduino de Flandes, sería un aliado útil para Guillermo en un momento en que lo necesitaba, ya que Godofredo II el peligroso conde de Anjou apodado “Martel” (martillo), por su destreza en el combate, había invadido el condado de Maine y amenazaba la frontera sur de Normandía. 

El matrimonio también fue apropiado para Balduino porque él, a su vez, necesitaba un aliado contra su enemigo, el Sacro Imperio Romano Germánico, gobernado por el rey Enrique III “el negro”. El único problema era que nadie había pensado en preguntarle a Matilde qué pensaba sobre su boda concertada. Al enterarse de la propuesta de matrimonio, se negó rotundamente diciendo en voz alta y públicamente que no se rebajaría a casarse con un bastardo. Si este ejemplo de desafío femenino parece extraordinario, la reacción de Guillermo lo fue aún más.

Matilde de Flandes

Según diversas fuentes históricas, Guillermo viajó hasta Brujas, donde se encontró con Matilde cuando salía de la iglesia. Sin mediar palabra, la arrastró con su caballo agarrándola por sus largas trenzas, la hizo rodar en el barro, se bajó del caballo y le dio un fuerte golpe en el estómago antes de volver a subir a su caballo y marcharse al galope, otra versión dice que los hechos acontecieron en el castillo de Balduino. Se podría pensar que esto reafirmaría a Matilde en su intención de no querer volver a saber nada del duque, pero al parecer, no. Tan pronto como su padre consternado comenzó la búsqueda de un marido alternativo, de repente anunció que no se casaría con nadie más que con Guillermo, ya que:

«Debe ser un hombre de gran coraje y atrevimiento para haberse atrevido a venir y golpearme en la casa de mi padre».

Cualquiera que sea la verdad detrás de este episodio, resulta que la pareja se encontró con un gran problema, el Papa León IX lo había prohibido. La razón oficial de esto fue la consanguinidad, es decir, la pareja estaba relacionada, se supone que eran primos en quinto grado, hay que tener en cuenta que la iglesia no permitía los matrimonios entre primos con menos de siete grados de parentesco. Pero como nadie ha podido encontrar un vínculo genealógico creíble entre los dos, parece más probable que los motivos del Papa hayan sido políticos. El papa había sido designado por el enemigo de Balduino, el emperador Enrique III, y ninguno de ellos quería ver a Flandes fortalecida a través de una alianza con Normandía.

Si bien Guillermo pudo haber estado tentado a ignorar la prohibición y seguir adelante con su matrimonio, era como todos sus contemporáneos profundamente religioso, el hecho de que el clérigo principal de la cristiandad prohibiera el matrimonio no era para tomárselo a la ligera. Varios obispos normandos fueron enviados para discutir el caso de Guillermo, Lanfranc, el prior de Le Bec y futuro arzobispo de Canterbury, realizó una visita personal al papa León IX en Roma. Toda esta actividad diplomática dio resultados satisfactorios, ya que el matrimonio finalmente tuvo lugar alrededor de 1051 después de que la feliz pareja hiciera erigir cada uno, una iglesia y una abadía a modo de expiación.

La boda se celebró, Matilde tenía unos 20 años y Guillermo 23. La pareja debía llamar mucho la atención; Guillermo era alto, de un metro y 80 centímetros y robusto, mientras que Matilde medía un metro y 40 centímetros, según algunos historiadores, era bastante pequeña. En el día de la boda, la vestimenta de Guillermo era una mezcla entre devoción religiosa y brutalidad, caminó por el pasillo con un vestido bordado con cruces pero con un yelmo de hierro en la cabeza. Parece que su matrimonio fue muy fructífero, Matilde tuvo nueve hijos. 

Matilde demostraría ser algo más que una mujer objeto. Actuó como regente de Guillermo en Normandía durante la invasión de 1066 (para la cual su padre suministró un destacado contingente de tropas) y fue coronada reina de Inglaterra en su propio derecho en 1068. El espíritu independiente de esta princesa nunca vaciló durante su relación con Guillermo siempre permaneció estable, incluso cuando Matilde envió dinero a su hijo primogénito, Roberto, cuando se reveló contra su padre en 1078. Murió en 1083, siendo enterrada en Caen, en la Abadía de las Damas, que ella misma había hecho construir.

En 1052, Guillermo tenía una esposa, un hijo (Roberto) y un ducado pero también tenía multitud de enemigos. Su primer reto lo encontró en el sur de Normandía, cuando Godofredo II de Anjou con el apoyo del rey de Francia, invadió las tierras del Señor de Bellême tomando sus castillos en Domfront y Alençon. Muy consciente de que Godofredo podía usar los castillos como base para un ataque en su ducado, Guillermo se dirigió rápidamente con su ejército hacia el castillo de Alençon. Cuando el joven duque llegó a sus puertas se burlaron de los orígenes humildes de su madre al colgar pieles de sus almenas y gritar «aquí tenemos pieles para el curtidor».

Guillermo les iba a demostrar lo que pensaba de semejante burla después de tomar el castillo, exigió que le trajeran a los culpables y ordenó que les cortaran las manos y los pies, después les hizo volver a sus hogares arrastrándose hasta morir. Fue un acto intencionado y medido de crueldad, tuvo el efecto deseado. Sorprendidos por lo que había sucedido, la ciudad de Alençon se rindió rápidamente, Domfront pronto siguió su ejemplo y nadie volvió a bromear sobre los orígenes de Guillermo. Expulsado Godofredo de Normandía, Guillermo pronto se tuvo que enfrentar a un rival más peligroso.

La guerra contra Enrique I de Francia

El peor enemigo posible

Durante años, el rey Enrique I de Francia había sido el mejor partidario de Guillermo, pero en 1052 abandonó al duque y se alió con el archienemigo de Guillermo, Godofredo Martel. Las razones de esto no están del todo claras, pero años atrás una Normandía, desunida no suponía una amenaza para Francia, pero los tiempos han cambiado. Guillermo era ahora una fuerza a tener en cuenta y podría ser que Enrique I también estuviera profundamente preocupado por sus estrechos vínculos con Inglaterra y Flandes. Eduardo el Confesor, el rey inglés, era un primo lejano de Guillermo y había pasado gran parte de su vida exiliado en Normandía. Además Eduardo que no tenía hijos, confesó haber nombrado a Guillermo como su sucesor en el trono de Inglaterra.

En un intento por frenar el poder de su vecino cada vez más poderoso, En 1054 Enrique lanzó un ataque por dos frentes en Normandía. Dirigió una de las columnas invasoras mientras su hermano, Odón montaba a la cabeza de la otra. La columna de Odón había llegado a Mortemer, a solo 25 Km de Normandía, cuando se dispersó para saquear la frontera. Aprovechando la ocasión, los normandos atacaron a los desprevenidos franceses,  en la llamada Batalla de Mortemer, las tropas francesas fueron aplastadas y se dispersaron. Cuando Enrique escuchó las noticias, se retiró rápidamente a Francia junto a Godofredo.

Tres años después volvió a invadir Normandía junto con Godofredo Martel, marchó hacia Normandía, saqueando y quemando todo a medida que avanzaba. Guillermo reunió un gran ejército, pero a pesar de que sus enemigos estaban arrasando su ducado, evitó la batalla hasta que estuvo seguro de que era el momento adecuado.Finalmente, los invasores llegaron a Varaville, a unos 10 Km al noreste de Caen, donde comenzaron a cruzar el estuario del río Dives, aprovechando la marea baja. Desafortunadamente para los franceses, la marea subió antes de que todas las tropas de Enrique pudieran cruzar, su ejército quedó dividido en dos. Mientras Enrique y Godofredo vacilaban sobre qué hacer a continuación. Guillermo atacó con decisión, sus caballeros barrieron por la retaguardia al ejército francés dividido, dispersándolo y expulsándolo una vez más. Normandía no volvería a ser invadida con Guillermo en vida.

El juramento de Harold

La promesa incumplida

En 1060, Guillermo fue bendecido por la suerte, sus dos grandes enemigos, Enrique de Francia y Godofredo de Anjou murieron. Como el sucesor de Enrique era un niño y Godofredo carecía de herederos, Guillermo ya no tenía ningún rival serio en el norte de Francia. Dos décadas de asedios, escaramuzas y batallas campales habían convertido a Guillermo en un guerrero experimentado y se apresuró a tomar la iniciativa. En 1063, se hizo cargo del condado de Maine y dos años más tarde organizó una exitosa campaña contra Conan II duque de Bretaña.

Según fuentes normandas, estaba acompañado en la campaña de Bretaña por Harold Godwinson y fue en este momento que Harold realizó su infame juramento de apoyar la reclamación de Guillermo de la corona inglesa. Pero cuando Eduardo el Confesor murió unos meses después y Guillermo descubrió que Harold había tomado el trono, inmediatamente comenzó a hacer planes para una invasión. La mayor parte de su vida había estado en guerra por su ducado, por su matrimonio, por su reputación, incluso por su vida. Ahora se enfrentaba a la mayor batalla de su vida la pugna por la corona inglesa.

Harold II es coronado rey de Inglaterra

El último rey sajón

Harold consideró que su juramento de lealtad a Guillermo fue realizado bajo presión, él siempre mantuvo sus pretensiones al trono. A la muerte de Eduardo el Confesor, el Witenagemot o también llamado Witan (consejo formado por nobles ingleses) eligió a Harold  como nuevo rey de Inglaterra, siendo coronado el 6 de enero de 1066. Tras este acontecimiento Guillermo comenzó los preparativos para una invasión.

Harald Hardrada el invitado inesperado

El último vikingo

Harald III de Noruega que se hacía llamar a si mismo Harald Hardrada, se percató de la vulnerabilidad de Inglaterra en ese momento y organizó una imponente flota de 700 barcos y 6000 hombres para invadir Inglaterra. También consideraba que tenía derechos al trono al igual que el hermano de Harold II, Tostig Godwinson, el cual se unió al ejército vikingo cuando alcanzó la ciudad de York, se supone que ambos pactarían el reparto de Inglaterra al finalizar la guerra, entre ambos formaron un ejército de 10,000 hombres. No hay duda de que la irrupción de Harald Hardrada sería determinante.

Los condes Edwin de Mercia y Morcar de Northumbria al mando de 5000 soldados fueron al encuentro de las tropas invasoras y rebeldes, el desenlace fue fatal para las tropas anglosajonas, el 20 de septiembre de 1066 fueron derrotados en la Batalla de Fulford, las condiciones del terreno favorecieron a los vikingos de Harald Hardrada que obtuvieron una victoria aplastante. Después de esto las tropas de Harald se dirigieron a Stamford Bridge a 11 Km de York, el rey Harold II se vio obligado a desplazar a todo el grueso de su ejército desde Londres hasta York en busca de un encuentro con Harald Hardrada.

Batalla de Stamford Bridge

El 25 de septiembre ambos ejércitos se enfrentaron en la famosa Batalla de Stamford Bridge, el 90% de las tropas de Harald fueron aniquiladas, unos 9000 hombres, el considerado último vikingo de la historia Harald Hardrada murió en el transcurso de la batalla por un flechazo en la garganta, al caer herido uno de sus seguidores le preguntó por su estado a lo que el rey respondió:

“Es solo una insignificante flecha, pero está cumpliendo su trabajo”

Tostig Godwinson también murió durante la batalla. Las tropas de Harold II quedaron muy mermadas, se estima que perdió a 4,000 de sus 10,000 soldados, los que lograron sobrevivir quedaron absolutamente exhaustos ante el nuevo desafío que se presentaba, Guillermo de Normandía.

La invasión de Guillermo

Guillermo se gana el apodo de «Conquistador»

Tres días después de la Batalla de Stamford Bridge, el 28 de septiembre de 1066 Guillermo y su ejército formado por hombres de Normandía, Flandes, Bretaña y francia, desembarcan en Pevensey sin encontrar resistencia. Mientras que las tropas de Harold II marchan apresuradamente hacia el sur ya que eran conscientes de que los normandos podían llegar en cualquier momento, al recibir noticias del desembarco de Guillermo la marcha del ejército tuvo que acelerar el ritmo con el consecuente agotamiento que esto produciría a unas tropas ya exhaustas. Los dos ejércitos se encontraron en Senlac Hill a unos diez kilómetros al noroeste de la ciudad de Hastings en Sussex. El agotamiento de las tropas contrastaba con las de Guillermo, frescas, descansadas y más numerosas.

La Batalla de Hastings

La batalla decisiva

Los historiadores militares han expuesto muchas razones para la derrota de Harold II, la mayoría está de acuerdo en tres puntos fundamentales. En primer lugar, estaba demasiado interesado en enfrentarse a la amenaza de Guillermo, marchando con un ejército agotado desde el norte de Inglaterra a gran velocidad para luchar. En segundo lugar, a pesar de pasar por Londres para enfrentarse a Guillermo no supo apreciar las capacidades defensivas de la ciudad, prefirió no refugiarse y esperar allí, una acción que pudo haber decantado la balanza en su favor. Y finalmente, después de tomar una posición ventajosa en el campo de batalla (en la cima de Senlac Hill), no pudo mantener la disciplina dentro de sus tropas, lo que produjo que sus líneas se rompieran ante las embestidas de la infantería y caballería normanda.

La batalla comenzó a primera hora de la mañana y finalizó a la puesta de sol, se estima que las fuerzas estaban igualadas, unos 10,000 hombres por bando. Las tropas sajonas se dedicaban a mantener su posición con éxito, empleaban las antiguas tácticas vikingas creando un muro de escudos infranqueable que abarcaba toda la cima de la colina. Durante le combate se extendió el rumor entre las tropas normandas que Guillermo había muerto, al enterarse Guillermo se personó en primera línea a lomos de su caballo quitándose el yelmo para ser reconocido y arengó a sus tropas para continuar la lucha.

Sobre el mediodía hicieron una pausa para reponerse, Guillermo decidió cambiar la estrategia, a partir de este momento se sucederían continuas huidas fingidas y durante los ataques los arqueros dispararían flechas sobre los sajones por encima de sus tropas. En una de estas huidas fingidas una sección importante de los sajones rompió la formación y se lanzó hacia los normandos, cayeron en la trampa siendo rodeados, murieron todos. Al atardecer la línea sajona se rompió por los flancos y por el centro al mismo tiempo el rey Harald recibió un flechazo en un ojo, pero siguió con vida un poco más. Al caer la noche las tropas sajonas habían sido masacradas, 7,000 bajas sajonas por 4,000 de los normandos.

Guillermo pensó que después de esta victoria, le ofrecerían el trono, pero no fue así, una semana después emprendió la marcha hacia Londres dando un buen rodeo, quemando todo a su paso hasta que le ofrecieron la corona,Guillermo I el Conquistador un 25 de diciembre de 1066 fue coronado nuevo rey de Inglaterra. Facciones sajonas continuaron la resistencia durante años pero de una forma muy débil. Guillermo I reemplazó a la gran mayoría de la nobleza terrateniente sajona por nobles normandos que le prestaron buen servicio durante la contienda, sobretodo Roger II de Montgomery y Guillermo Fitz Osberm, los mejor parados. Al mismo tiempo se inició un gran proceso de construcción de fortalezas normandas por toda Inglaterra.

La muerte de Harold

Cuando Guillermo I en 1070 se hartó de las sublevaciones en el norte optó por aniquilar casi por completo a la población, hizo quemar todas sus tierras y asesinar al mayor número de personas posible, los supervivientes murieron de enfermedad o inanición, la región quedó convertida en un páramo. En 1085 las finanzas del reino se resintieron, por lo que ordenó hacer un recuento de todo el patrimonio del reino, propiedades, personas, animales, acres de tierra, etc., quedando todo registrado en el llamado Libro de Domesday, este registro es una joya para los historiadores, ofrece una visión muy profunda de como era Inglaterra en el siglo XI. Esto contribuyó a aumentar los tributos, convirtiendo a Guillermo el Conquistador en un rey muy impopular.

Una muerte horrible

Un funeral patético

En el año 1083 Matilde murió, la enemistad con su hijo Roberto aumentaba y su cuerpo ya no era tan esbelto, se había convertido en un personaje muy obeso con una prominente tripa y con dificultades para moverse. Esto llevó a Felipe I rey de Francia, con el que tenía disputas territoriales, a burlarse de él equiparándolo en un comentario con una mujer embarazada.

Durante un saqueo en el territorio fronterizo con Francia de la región de Vexin, sus tropas se encontraban quemando todo, Guillermo I de Inglaterra dirigía la operación a lomos de su caballo, pero con tal mala fortuna que su caballo al trote frenó en seco al toparse con brasas en una superficie de tierra, su abultado estómago golpeó contra el pomo de su silla rompiéndole las tripas y provocándole una hemorragia interna. El 9 de septiembre de 1087 y después de una larga agonía de cinco semanas, Guillermo I el conquistador fallecía.

Se dice que los criados que estaban a su cargo en ese momento robaron todo lo que tenía en la habitación del priorato de San Gervasio de Ruan en el que se encontraba, joyas, armas, ropa, incluso mobiliario, dejando el cadáver del rey desnudo y tirado en el suelo. Finalmente con la ayuda de un caballero leal y algunos clérigos trasladaron el cuerpo a la Abadía de los Hombres en Caen a 110 Km de distancia, lugar donde el rey deseaba ser enterrado.

El ya de por sí abultado cuerpo de Guillermo, junto la hinchazón producido por la hemorragia y la infección, fue trasladado durante varios días en carro con un calor pronunciado en un ataúd improvisado de madera a su medida, esto hizo que su cuerpo se hinchara aún más. Una vez finalizada la misa de su funeral al que no acudió mucha gente, intentaron colocar la losa de piedra que debía cubrir el sarcófago de piedra en el que a duras penas cabía, al presionar la tapa sobre el dantesco cuerpo de Guillermo hizo que reventara, dejando el lugar impregnado de nauseabundos fluidos y un hedor insoportable, esto hizo huir a los presentes despavoridos.

El legado de Guillermo el Conquistador

Cuando a Guillermo le quedaban pocos días de vida, lego el Ducado de Normandía a su hijo Roberto y el reino de Inglaterra a su otro hijo Guillermo Rufus. La conquista normanda del país comenzó de manera apropiada un proceso que vería desplazar a la gran mayoría de las clases dominantes, así como una revisión completa de la estructura administrativa del país, el Libro de Domesday es una gran evidencia de esto.

La lengua anglosajona se enriqueció, se favorecieron los lazos comerciales y diplomáticos con el resto de Europa, se construyeron nuevos castillos de piedra, catedrales y edificios cívicos en todo el país e Inglaterra se convirtió en una nueva potencia financiera en Europa. De hecho, la Inglaterra moderna y Gran Bretaña en general, fueron enormemente remodeladas gracias al reinado de la casa de Normandía.

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