Asurbanipal, hagamos honor al temible gran rey asirio

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Poco conocemos de Asurbanipal y no solemos ponerlo entre los líderes más carismáticos de la historia, conocemos a Alejandro Magno, Julio César, Aníbal Barca y muchos otros, pero Asurbanipal podría estar perfectamente entre los más grandes personajes de la historia.

El paso de la historia le dejó poco menos que olvidado, pero las excavaciones arqueológicas que se realizaron a finales del siglo XIX, descubrieron la auténtica dimensión de este personaje. En su época fue la persona más poderosa de la Tierra. Como fuerza dominante en Mesopotamia, crisol de civilizaciones, expandió el imperio Asirio hasta unas cotas nunca vistas hasta entonces y utilizó su poder para construir una vasta biblioteca, recopilando las obras más importantes recogidas por todo el imperio.

¿Quienes eran los asirios?

Asurbanipal fue el último gran rey de uno de los primeros imperios de la historia, cuyas raíces se remontan a casi 2,000 años antes de su época. En el siglo XXV a.C., la historia de Asiria se divide en tres periodos, el Imperio Asirio antiguo, el Imperio Asirio medio, y el imperio Neo-Asirio. Durante el imperio antiguo, terminaron por convertirse en vasallos de los babilonios. Durante el imperio asirio medio, expandieron sus territorios, sometiendo a sus vecinos del reino de Mitanni, pero durante la Edad Oscura (1200-1000 a.C.) con la irrupción de los llamados Pueblos del Mar de los que ya hablamos en el artículo «Los Pueblos del mar y la llegada del apocalipsis», en el mediterráneo oriental, el Imperio Asirio se descompuso para renacer un siglo después en el periodo conocido como Neo-Asirio (911 y 612 a.C.).

Sometieron a sus enemigos, incluyendo Babilonia y Egipto, gracias a las innovaciones bélicas. Fueron de los primeros en utilizar el hierro, desplegaron tácticas militares superiores a las de sus vecinos. Tácticas como que sus soldados luchaban en parejas, uno para disparar el arco mientras que el otro tenía un escudo del tamaño de un cuerpo, también dominaron la guerra de asedio.

Eran crueles y despiadados, sin embargo, también eran excelentes administradores, construyeron una infraestructuras como carreteras y ciudades como Assur, Nimrud y Nínive. Aunque su poder colapsó en el siglo séptimo antes de Cristo, los asirios ayudaron a los futuros imperios a como debía ser el camino a seguir.

Un heredero inesperado convertido en líder

El joven Asurbanipal jamás hubiera pensado que iba a ser rey, su padre, Asarhaddón (681-669 a.C.), lo nombró heredero en el año 672 a.C. después de la muerte de su primogénito. Esto significaba pasar por encima de su hermano, Shamash-shum-ukin, segundo en la línea sucesoria, quien en cambio se hizo con el título menor de Rey de Babilonia, bajo control asirio.

Asurbanipal, cuyo nombre significa «El dios Assur es el creador de un heredero», recibió la mejor educación para ser rey, desde el decoro real y la caza hasta la administración y el entrenamiento para la guerra. Aprendió todas las disciplinas militares, incluso la tradicional caza de leones. La matanza de leones representaba la capacidad de un rey para proteger a su gente de los peligros del mundo, por lo que las cacerías de leones eran grandes acontecimientos para el pueblo.

En relieves de piedra se le ve estrangulándolos con sus propias manos. Inusualmente, Asurbanipal recibió formación académica, aprendió a leer y escribir, en sumerio, acadio y arameo, estudió matemáticas y astrología, base de la religión asiria. Demostró tal inteligencia y aptitud para el liderazgo que asumía el mando de la corte cuando su padre viajaba.

Asarhaddón murió durante un viaje a Egipto, lo que llevó a Asurbanipal a convertirse en rey en el 668 a.C. Los cortesanos asirios juraron lealtad al heredero antes de la muerte de su padre. Llegó al trono con el imperio en pleno apogeo, continuó el camino expansionista de sus predecesores.

Señor de la guerra

Asurbanipal puso fin a una guerra con Egipto al derrotar a los kushitas, capturando la capital de Memphis y saqueando Tebas. Egipto permaneció bajo el control asirio alrededor de una década, pero incluso cuando el país logró la independencia nuevamente, Asurbanipal no tomó represalias. Esa paz le permitió asediar la ciudad fenicia de Tiro, para luego prestar atención a las regiones problemáticas de Elam y Urartu. Las rebeliones y la guerra fueron casi constantes del reinado de Asurbanipal, las victorias se sucedían y las rebeliones eran rápidamente sofocadas gracias a su imponente ejército.

El rey Tiglatpileser III, que gobernó entre 745 y 727 a. C., había transformado al ejército asirio en infalible y bajo el mando de Asurbanipal, su infantería, su caballería, sus carros y su experiencia en asedios hicieron que el imperio creciera hasta su punto más grande, desde la Turquía actual hasta el Golfo Pérsico. Lo que definió las campañas militares del reinado de Asurbanipal fue la crueldad y extrema violencia tanto de sus ejércitos como de los castigos que impuso como rey.

Los pueblos derrotados eran saqueados, se les aplicaban altos impuestos y sus habitantes eran deportados por todos los rincones del imperio, donde serían esclavos o reclutados para las primeras líneas de infantería. Los líderes enemigos también fueron objeto de su crueldad, en un relieve se representó a un rey con una cadena de perros en su cuello viviendo dentro de una perrera, y otro muestra a la cabeza de un rey Elamita que cuelga de un árbol, mientras que Asurbanipal y su esposa disfrutan de una comida.

Despiadado con sus enemigos, Asurbanipal se hizo popular entre los asirios y demostró ser un gran líder. Siguió la política de los reyes anteriores de dividir el imperio en provincias, cada uno con un gobernador, el imperio tenía una amplia red de carreteras que mejoraban la comunicación, construidas por los esclavos de los pueblos conquistados, eran las arterias del imperio, en el centro se encontraba la capital Nínive.

La famosa biblioteca de Asurbanipal

Nínive se había transformado en una ciudad de tamaño y esplendor nunca antes vistos, completada con el llamado «Palacio sin rival», construido por el abuelo de Asurbanipal, Senaquerib. Ubicada en la ribera del río Tigris, Nínive contaba con espectaculares jardines, un oasis permanente en el desierto regado por canales y acueductos monumentales.

Fue aquí donde gobernó Asurbanipal, construyó un nuevo palacio y estableció el epicentro de la sociedad y la cultura asiria.

La guerra contra su hermano Shamash-shum-ukin

Cerca de 500 km al sur, en el río Éufrates, se encontraba la ciudad de Babilonia, donde Shamash-shum-ukin, el «hermano favorito» de Asurbanipal, gobernaba como rey. La paz entre ambos se mantuvo durante 16 años, pero las tensiones entre los dos hermanos surgieron cuando su padre omitió a Shamash-shum-ukin.

Asurbanipal era en realidad quien manejaba los asuntos babilonios, dictaba decretos controlaba la recaudación de impuestos, su hermano no era más que un títere. Resentido, Shamash-shum-ukin formó una coalición con varios pueblos conquistados y se rebeló en 652 a.C. La guerra resultante terminó en un desastre para Shamash-shum-ukin.

Sus aliados le abandonaron y los asirios sitiaron Babilonia durante dos años. Los que quedaron dentro murieron de hambre, según una inscripción, recurriendo a comer la «carne de sus hijos», al acercarse la derrota, Shamash-shum-ukin se suicidó incendiando su palacio consigo dentro.

Asurbanipal, fue despiadado cuando atravesó los muros de Babilonia, en una inscripción dice: «Al resto de los vivos los destruí … y sus cuerpos los descuarticé para alimentar a los perros, a los cerdos, a los lobos, a las águilas, a las aves del cielo y a los peces de las profundidades».

La destrucción del Imperio elamita

En los años que siguieron, la ira de Asurbanipal se fijó sobre Elam. Dividida por la guerra civil, vio la oportunidad de librarse de este desafiante enemigo. Sus ejércitos arrasaron sus tierras, saldaron el suelo para evitar que cualquier cosa creciera, saquearon palacios y templos, saquearon tumbas reales y mataron y esclavizaron a la población.

Dejó Elam en ruinas, prohibiendo cualquier reconstrucción. El Imperio asirio nunca había sido más fuerte, en ningún otro momento Asurbanipal mereció más su autodenominado «gran rey, rey poderoso, rey del mundo».

Por medio de los escritos y relieves en sus palacios, creó su imagen como guerrero y conquistador, pero también como erudito. Su capacidad para leer y escribir lo convirtió en una rareza entre los reyes asirios, por lo que sería representado con una pluma, así como una espada, en su cinturón. Los textos se firmarían con su nombre, lo que implicaría que los escribió él mismo.

La ampliación de su biblioteca

Hambriento de conocimiento, Asurbanipal comenzó una empresa cuyo legado superaría sus décadas de victorias militares y expansión territorial, la construcción de su biblioteca que constituiría la colección más completa de los conocimientos del mundo en ese momento. Asurbanipal, esperaba que los textos lo ayudaran a comprender mejor a los dioses, por lo que buscaron presagios, conjuros, oraciones, rituales y proverbios.

Sin embargo, eso solo constituía una fracción de la biblioteca. Miles de textos, en su mayoría escritos en cuneiforme en tablillas de arcilla, habían sido recopilados o copiados por académicos enviados de todos los rincones del imperio, también irían llegando más escritos de los territorios conquistados, que eran obligados a entregar todos sus escritos y papiros para completar su impresionante biblioteca.

Su legado

La biblioteca contaba con tabletas que cubrían historia, derecho, geografía, medicina, ciencias, lexicografía, literatura, poesía, religión y magia, por nombrar algunos. Cuando se descubrió a mediados del siglo XIX, la biblioteca reveló sus tesoros más importantes, como una lista casi completa de los gobernantes asirios y la Epopeya de Gilgamesh, considerada como la primera gran obra épica de la literatura.

Esto incluye la famosa tableta Flood, que se parece mucho a la historia bíblica del diluvio. La excavación también descubrió el Enuma Elish, el mito de la creación babilónica. La Biblioteca de Asurbanipal es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia. La biblioteca de Asurbanipal sobrevivió por mucho tiempo a su imperio, incluso después de la muerte de Asurbanipal en el 627 a.C. Tras el saqueo e incendio por parte de los babilonios en el 612 a.C. se dio por destruida. La causa de la muerte de Asurbanipal es todo un misterio, no se han encontrado registros que lo indiquen, pero su muerte fue sin duda el comienzo del fin del Imperio Asirio.

El imperio asirio se había derrumbado. Se había vuelto demasiado grande, con sus recursos demasiado extendidos para permanecer estable, la pérdida de su líder provocó tanto la guerra civil como las rebeliones de varios estados vasallos. En 612 a. C., Nínive fue asediada y destruida, cuando los atacantes arrasaron la que fue una hermosa capital, los muros en llamas del palacio cayeron sobre la biblioteca, horneando involuntariamente las tabletas de arcilla y conservándolas para la posteridad.

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