Seguridad vial: Anticípate a cualquier maniobra

Si vemos una pelota en la carretera, frenamos porque pensamos que puede salir un niño, es decir, inconscientemente estamos practicando conducción defensiva. Las calles y carreteras «esconden» situaciones de peligro que debemos aprender a reconocer con anticipación. La conducción defensiva consiste en un conjunto de técnicas con las que podrás prever y reaccionar a tiempo ante los imprevistos.

No se trata de una conducción temerosa, lenta o aburrida, sino de ser consciente de la responsabilidad de conducir un vehículo, ser cortés, cívico y racional, mantener la concentración, valorar nuestro nivel de conducción con humildad y prestar atención al mantenimiento del vehículo, entre otras precauciones.

Las claves de la conducción defensiva son:

Observación:

Mirar lejos. Como conductor, tu mirada debe de ser panorámica, con el mayor ángulo de visión posible, no limitarte a lo que ocurre delante del vehículo. Circula siempre con las luces de cruce encendidas.

Alrededor. Debes saber qué ocurre a su alrededor. Gira la cabeza para controlar el ángulo muerto. No dejes de consultar los retrovisores cuando vayas a parar tu vehículo de manera que te asegures que el vehículo que te sigue se detiene también.

Anticipación:

Más despacio. Si prevés algún peligro levanta el pie del acelerador: si vas más despacio, tendrás más tiempo para maniobrar.

Desconfía. Si ves acercarse un coche a un STOP, piensa: «¿Y si no se detiene?’.’ Anticípate pensando lo peor en cada situación ya que si ocurre de verdad no te verás sorprendido. Si vas a realizar un giro, señaliza con anticipación para que el vehículo que circule por detrás tenga suficiente tiempo para frenar y asegúrate de que la velocidad y distancia de los vehículos que se acerquen en sentido contrario permite efectuar la maniobra sin peligro.

Separación:

Delantera. Mantén una distancia de seguridad adecuada con el vehículo delantero, que permita detener el vehículo en el espacio visible en todo momento. En las detenciones la distancia ideal es aquella que permita ver las ruedas traseras del vehículo que tienes delante.

Trasera. Utiliza y observa continuamente los retrovisores. Frena con tiempo y de forma progresiva para no sorprender al vehículo posterior. Señaliza las maniobras con suficiente antelación y ante retenciones avisa a los vehículos que te siguen pisando el freno intermitentemente, con toques cortos y cada vez más fuertes, y con la luz de emergencia si te encuentras ya casi detenido.

Recuerda: Anticiparte a los imprevistos y saber interpretar nuestro entorno y al resto de conductores es la mejor forma de evitar los accidentes.

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