El Coloso de Rodas ¿una de las 7 maravillas de la antigüedad?

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La historia de su origen, «El asediador de ciudades»

Corría el año 305 a.C., con la guerra de los diádocos en plena ebullición, Antígono I Monóftalmos, destacado diádoco de Alejandro Magno, había creado un reino en Asia, el mayor de todos por aquel entonces, fruto del reparto de los territorios conquistados por Alejandro, pero que anhelaba el resto de antiguos generales, Ptolomeo I Sóter, Seleúco I Nicátor y Lisímaco de Tracia.

Reinos en el año 305 a.C.

Rodas era un objetivo estratégico para todos, por lo que Antígono, decidió anticiparse a todos tratando de conquistarla. Para tal empresa se encargó su hijo Demetrio Poliorcetes, conocido como «El asediador de ciudades», que con el tiempo se convertiría en rey de Macedonia, pero que en ese momento, su padre ya le había otorgado el título de rey por sus méritos militares.

Demetrio Poliorcetes

La República mercantil de Rodas, gozaba de una privilegiada posición estratégica, se había convertido en el epicentro de las rutas comerciales del Mar Egeo, por lo que la ciudad disponía de un alto nivel económico, social y cultural. Estas razones hicieron que Poliorcetes no escatimara en gastos a la hora de preparar la invasión. 350 navíos y 10.000 soldados conformaban su ejército, a ellos se unió un contingente de mercenarios y piratas, con los que negoció el reparto del botín que se obtuviese fruto del saqueo, en total 1000 barcos y 30.000 soldados.

El punto fuerte del ejército de Poliorcetes era la ingeniería militar, sus ingenieros y constructores, crearon una imponente torre de asedio. Se cree que la torre era de nueve pisos de altura, unos 50 metros de altura por 20 metros de ancho, dotada de puentes abatibles y catapultas, cuyo único objetivo era el de atravesar las murallas de la ciudad de Rodas.

Con tan solo 6000 soldados para defender la ciudad, los rodianos soportaron un asedio de 15 meses, lo que terminó minando la moral de los invasores, hasta que finalmente desistieron y se retiraron, firmando antes un acuerdo por el que Rodas no tomaría partido por ningún contendiente, en la guerra que mantenía Poliorcetes contra el resto de diádocos.

Para conmemorar tal hazaña, los rodianos decidieron utilizar los restos de hierro y bronce que dejaron los invasores, sobre todo los de la gran torre de asedio, para construir una gran escultura, en honor a su dios patrón Helios, dios de la luz. El encargado de la obra fue Cares de Lindos, erigió una gran coloso, que se convertiría en una de las siete maravillas de la antigüedad.

En realidad nunca se ha llegado a conocer su emplazamiento, ni su aspecto, pero según diversas fuentes tenía 35 metros de altura, hecha con un esqueleto de hierro y un armazón de bronce, era una figura antropomórfica que representaba al dios Helios, sostenía una antorcha y tenía las piernas abiertas, cada una se apoyaba sobre un pedestal de mármol, era la puerta de entrada al puerto de Mandraki. Aunque se duda si en realidad estaba en el puerto y si tenía las piernas abiertas, ya que eso podría hacer que fuese muy inestable.

Recreación de la posible ubicación del Coloso de Rodas

La estatua se convirtió en el símbolo del poder económico de Rodas, a caballo entre oriente y occidente, se convirtió en un enclave de primera clase, fue paso obligado de la ruta comercial más importante del mundo helenístico, hasta que el Imperio romano tomó cartas en el asunto, creándole competencia al declarar puerto libre a la ciudad de Delos en el 166 a.C., lo que supuso para Rodas un declive económico considerable.

La destrucción del Coloso de Rodas

Un gran terremoto asoló el archipiélago del Dodecaneso en el año 226 a.C., 58 años después de que se finalizara la construcción del Coloso de Rodas, esta catástrofe provocó que el Coloso de Rodas se quebrara a la altura de las rodillas, precipitándose contra el suelo. El rey de Egipto Ptolomeo III se ofreció para pagar la reconstrucción del gran Coloso, pero los rodianos consideraron que habían ofendido al dios Helios por la construcción de la estatua, por este motivo rehusaron la oferta y la dejaron en el suelo.

Los restos del Coloso de Rodas permanecieron en el suelo durante siglos, algunas fuentes indican que hasta la invasión árabe del siglo VII, los cuales transportaron y vendieron el bronce a un comerciante judío, pero otras fuentes indican que permanecieron hasta la llegada de la orden de San Juan, en tiempos de las cruzadas.

¿Quién confeccionó la lista de las 7 maravillas de la antigüedad?

A lo largo de la historia se han creado varias listas para elegir las siete maravillas del mundo antiguo, las listas Antípatro de Sidón en el siglo II a.C., y de Gregorio Nacianceno (329-389 d.C.), son algunos ejemplos, pero la más popular se le atribuye a Filón de Bizancio, aunque se cree que no pudo ser él, ya que en su obra de «DE SEPTEM ORBIS MIRACULIS», indica seis de los emplazamientos de las siete maravillas, hablando de ellos, pero sin mencionar nada de las edificaciones, por lo que se cree que más bien hablaba de siete magníficos lugares que deberían ser visitados, pero el hecho de haber vivido cuando las siete maravillas seguían en pie, corre a su favor.

El Coloso de Rodas es la única edificación que aparace en todas las listas de las siete maravillas de la antigüedad, pero de hecho es la edificación, junto a los jardines colgantes de Babilonia, con menos datos e información. ¿Se puede considerar que el Coloso de Rodas merece estar en la lista?, ¿por encima de construcciones como el Templo de Karnak, Abu Simbel o la Gran Esfinge de Guiza, que fueron creados para la posteridad, y de los cuales debía de haber referencias en la época?, no menciono Stonehenge, porque su existencia era desconocida.

A diferencia de otras construcciones, la estatua fue construida con un armazón de hierro, cerca del mar, lo que no le auguraba mucho futuro debido a la corrosión que con toda probabilidad, sufriría. Se desconoce la cantidad exacta de las toneladas de bronce empleadas para crear el revestimiento, pero se cree que rondaba las 20. Se crearon placas de bronce, remachadas todas entre sí, hasta dar forma al dios Helios. También se cree que se rellenó de piedras hasta la altura de las rodillas, para darle mayor estabilidad, es por esta razón por lo que la estatua quebró a esa altura cuando se produjo el terremoto.

El mundo greco-romano, tenía predilección por el número siete, al considerar número perfecto a la cifra prima más alta, por lo que el siete era relacionado con le excelencia y la perfección, Las siete maravillas, Los siete sabios de Grecia y las siete colinas de Roma, son ejemplos de lo mucho que les gustaba aprovechar la mínima oportunidad para hablar del siete.

Pero sin duda lo que ha prevalecido y fascinado, es la icónica imagen en la gente de una estatua que fue la mayor construida por el hombre, hasta que se construyó La Estatua de la Libertad, junto a la mística e historia que le rodeó, el hecho de que mereciera o no estar en la lista es criterio de cada uno, pero está claro que esa lista se debió llamar para ser más exactos Las siete maravillas del mundo helenístico.

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