Esparta y su dominio sobre la Hélade ¿Cómo lo logró?

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Cómo una humilde ciudad estado, creció para dominar Grecia con su compromiso enfocado al poder militar

Sus primeros pasos

Desde el siglo VIII en adelante, Esparta llegó a ser el estado con la mayor fuerza militar de Grecia, culminando con su victoria en la Guerra del Peloponeso en el año 404 a. C., se tiene constancia de Esparta desde los primeros períodos de la historia griega, Menelao y su esposa Helena durante la Guerra de Troya son un buen ejemplo. Coexistía con la ciudad estado que llegó a dominar la cultura griega durante más de dos siglos en los siglos VI y V a.C., la gran ciudad rival de Esparta, Atenas, de la que tenemos más información.

Atenas y Esparta fueron ciudades de grandes contrastes; Esparta, tenía un sistema político de reyes duales y un sistema educativo diseñado para producir solo guerreros, los espartiatas. Todos los varones adultos en Esparta tenían un solo trabajo, el de ser hoplitas de infantería pesada. El estado espartano y su vasto sistema de esclavos estatales, los ilotas, fue diseñado para facilitar y apoyar el dominio militar de Esparta.

La cultura de Esparta era muy conservadora, estaba rodeada por otras ciudades de Laconia, en el Peloponeso, que se beneficiaron de la protección militar de Esparta (se les conocía como periecos o «habitantes de los alrededores»). Este sistema permitió que Esparta se convirtiera en una fuerza dominante en toda Grecia, formando un ejército con la mejor reputación y la mayor capacitación, que el de cualquier otra ciudad estado.

Este dominio militar, a su vez, llevó a Esparta a liderar las disputas políticas entre otras ciudades, ganar el apoyo de Esparta fue un factor clave en muchas de estas disputas. El sistema político de Esparta, que se remonta al menos hasta el siglo VII a.C., era anticuado y había evitado las perturbaciones que otros estados griegos habían experimentado en los siglos VII y VI a.C., cuando la tiranía y otros sistemas políticos pasaron a primer plano.

Grecia en el siglo VII a.C.

Los tiempos exactos de la evolución política de Esparta son difíciles de precisar, aunque ya eran semilegendarios en el mundo antiguo. El primer aspecto del ascenso de Esparta para dominar Grecia, llegó con las invasiones de los Dorios alrededor del año 1000 a.C., la ciudad que surgió de esa invasión comenzó en el siglo X a.C.. Esparta era inusual por varias razones, no tenía muralla (dependería del poder y la reputación de sus hoplitas para actuar como murallas ). La ciudad estaba formada por un conglomerado de cuatro, o quizás cinco aldeas. En nuestras fuentes, a los espartanos se les conoce como lacedemonios (de ahí el Lambda en los escudos espartanos), Esparta en sí misma era simplemente la ciudad principal, tenía una forma única de gobierno, una monarquía dual con dos casas reales (los Agiadas y los Euripóntidas), que refleja la idea de que Esparta comprendía la unión de dos o más sociedades.

Estos dos reyes trabajaron como un sistema de equilibrio entre sí. Los Agiadas eran técnicamente superiores, pero rotaban sus obligaciones con los Euripóntidas, uno de los reyes tenía que quedarse siempre en la ciudad. Debajo de los reyes había una aristocracia (como en muchas otras ciudades griegas), que formaba un consejo consultivo y ocupaba varios puestos de magistrados. Bajo este sistema (en el que los detalles son incompletos), Esparta conquistó las tierras de Laconia y el valle del río Eurotas, luego la vecina Mesenia en el oeste en el siglo VIII a.C.. En el Peloponeso habían otros estados rivales, como Arcadia al norte y Argólida al este. Estas conquistas espartanas, especialmente la de Mesenia, crearon otro rasgo característico de la sociedad espartana, la triple división del ciudadano espartano, los espartanos de madre y padre espartano, los cuales poseían todos los derechos, la población de esclavos ilotas y los ciudadanos de otras comunidades en Laconia, los periecos.

El ciudadano espartano o Espartiata (también conocido como Homoioi, «iguales») eran los ciudadanos varones de la ciudad de Esparta. Su único papel se convirtió en el de un guerrero hoplita. Pasaron sus vidas desde la infancia hasta la vejez como combatientes hoplitas, viviendo en cuarteles y entrenando para luchar. El resto de la sociedad espartana fue construida para apoyar este sistema. En el resto de Grecia, los ejércitos hoplitas estaban formados por ciudadanos que realizaban otros trabajos, pero eran soldados a tiempo parcial, entrenaban y luchaban después de la cosecha.

La naturaleza única y de tiempo completo de los hoplitas espartanos dio origen a su temible reputación militar y a su dominio político. Las otras comunidades de Laconia no eran iguales a Esparta, pero proporcionaban los bienes y servicios necesarios a cambio de protección. En varios conflictos, dichas comunidades proporcionaron un número adicional de tropas para los ejércitos espartanos.

Las reformas de Licurgo

En el siglo posterior a la conquista de Messenia (que concluyó en el año 708 a.C., según algunas fuentes), la Esparta que conocemos de nuestras fuentes clásicas tomó forma. El hombre al que se le otorgo crédito de haber sido el precursor de estas reformas fue la sombría figura de Licurgo, sombría porque sabemos muy poco de él. La vida de Licurgo fue escrita por Plutarco en el siglo II d.C., pero sigue siendo una figura que se desconoce mucho. Las fechas sugeridas sobre la época de Licurgo van desde el año 1100 al 600 a.C., el siglo séptimo a.C. es el más probable. Licurgo no era un rey sino un legislador que reformó la sociedad espartana, tal vez en respuesta a las crisis que ocurrían en otros estados griegos en ese momento. Estas crisis dieron origen a las diversas tiranías y otros trastornos que a los que Esparta resistió.

Licurgo

Esparta fue capaz de mantener la estabilidad política durante los siglos VII y VI a.C., esta estabilidad afianzó su poder y dominio en toda Grecia. Fue a Esparta a la que llegaron delegaciones extranjeras, como la de Creso de Lidia y la de Darío, rey de Persia. Llegaron a Esparta, por ser considerados los líderes (naturales) de los griegos. Esparta también fue el estado al que otros estados griegos solicitaron asistencia o arbitraje en sus disputas. Muchos aspectos de la sociedad espartana probablemente ya estaban implantados cuando tuvieron lugar las reformas de Licurgo, por lo que es difícil atribuirle todo el mérito. Creó La Gerusía, compuesta por 28 ancianos, considerados los más sabios, que aconsejaría a la doble realeza, y también habría una asamblea de todos los ciudadanos espartanos los cuales presentarían propuestas al Consejo y a los reyes.

A Licurgo también se le atribuye la introducción del sistema espartano de entrenamiento militar, la agogé, otros estados dorios, como Creta, también lo tenían. Los niños eran arrancados de sus hogares a la edad de seis o siete años para ser criados juntos. Se les enseñaba a leer y escribir, estricta obediencia, camaradería e instrucción militar.

A la edad de 20 años debían estar preparados para luchar en el ejército (aunque no serán considerados ciudadanos de pleno derecho hasta la edad de 30 años), a partir de entonces eso se convirtió en el foco de la vida de un hoplita espartano hasta la edad, de 60 años si la alcanzaban.

Al concentrar los recursos de su estado en la creación y el mantenimiento de un ejército permanente de hoplitas, Esparta se convirtió en el líder de Grecia. Todos los estados de Grecia habían adoptado la guerra hoplita, pero no se podían comparar a la preparación de los espartanos.Ninguna ciudad griega podía disponer de soldados tan preparados, para Esparta llegó el día de ponerse a prueba en forma de las Guerras Médicas de principios del siglo V antes de Cristo.

El papel de Esparta en las Guerras Médicas

El conflicto con Persia desembocaría en un futuro en un conflicto entre Esparta y Atenas, por los éxitos de los estados griegos al detener la invasión persa de Jerjes I en el 480-479 a.C., llamada segunda Guerra Médica. La derrota de Persia había sido liderada por Esparta, el líder tradicional de Grecia, pero también había sido liderada por un nuevo contendiente para el liderazgo griego, Atenas.

Atenas no solo ayudó a los estados jónicos contra Persia, derrotando a un ejército persa casi sin ayuda en la batalla de Maratón en 490 a.C., durante la primera guerra médica, sino que también contribuyó con la armada griega más poderosa, en la batalla de Salamina en el año 480 a.C.. Gracias a estas victorias, Atenas recibió (y tomó) gran parte de crédito. A los dos estados les llevaría todavía 50 años entrar en un conflicto abierto y prolongado, pero cuando lo hicieran arrastrarían a todos los estados griegos hacia un lado o el otro.

Atenas también había proporcionado un astuto liderazgo político durante las Guerras Médicas, lo que aseguró que Esparta realmente luchara en defensa de Grecia. Los pocos hoplitas espartanos que lucharon en la batalla de las Termópilas mostraron su superioridad en combate, pese a una esperada derrota contra los persas y a pesar de ser ampliamente superados en número. También en la batalla de Artemisio se demostró que la armada griega era igual de potente que la armada persa. En la batalla naval de Salamina y luego en la batalla terrestre de Platea en 479 a.C., las fuerzas combinadas de los griegos derrotaron decisivamente a los persas, más numerosos. Estos éxitos tanto por mar como por tierra, crearon y fomentaron la confianza en sí mismos y en el resto de estados griegos, pero especialmente en Atenas y Esparta, esta confianza llevaría en el futuro a una inevitable lucha de poder entre las dos ciudades.

Muchos estados griegos continuaron reconociendo que Esparta era el líder natural de los griegos en tierra. Al mismo tiempo, sin embargo, se reconoció cada vez más a Atenas como la potencia marítima dominante, había proporcionado la mayoría de los barcos a la causa y seguía teniendo la armada más poderosa de Grecia. Otros estados, como Corinto, otro poder naval, se aliaron con Esparta por temor a la ambición ateniense.

Atenas siglo V a.C.

Atenas y Esparta fueron, como hemos dicho, ciudades de grandes contrastes. Atenas fue, en cierto modo, una ciudad progresista llena de nuevas ideas y nuevas riquezas, llena de extranjeros y abierta a las ideas extranjeras. En otros aspectos (como el enclaustramiento de mujeres y la definición inflexible de ciudadanos), Atenas fue conservadora y anticuada. La más radical de las nuevas ideas prevalecientes en Atenas, sin embargo, fue la democracia, un sistema político que evolucionó a partir de la agitación política de los siglos VII y VI a.C.. Este sistema político era la forma que tenía Atenas de tratar con aquellos ciudadanos que habían ganado riqueza y poder con el incremento de las guerras y el aumento del comercio marítimo. Estos fueron los mismos motivos que llevaron a la forma final del estado espartano.

La ineludible Guerra del Peloponeso

Tenemos varias fuentes que nos ofrecen información sobre la guerra del Peloponeso, la más importante de estas procede de Tucídides, un general aristocrático ateniense que escribió «historia de la guerra del Peloponeso«, un autor considerado como el primer historiador «científico», y Jenofonte, que escribió una continuación de la obra de Tucídides (las Helénicas) que abarca el fin de la guerra (continuando hasta 362 aC).

A pesar de que Jenofonte era ateniense, era un admirador de Esparta, por lo que la perspectiva de estas dos obras es marcadamente diferente. Tucídides se enorgullecía de su neutralidad e incluso de su mano, aún hoy está clasificado como uno de los mejores ejemplos de escritura de historia antigua. También tenemos otras fuentes, de otros historiadores, que viveron durante la guerra del Peloponeso como el ateniense Aristófanes o Platón. Muchas de estas fuentes deben usarse con mucho cuidado para descubrir lo que sucedió durante la guerra.

Las causas que llevaron al conflicto

Los primeros pasos hacia este inevitable conflicto se produjeron cuando el dominio de la Liga Délica en Atenas hizo que los espartanos se alarmaran ante el crecimiento del poder ateniense. Atenas, de la mano del general y político Temístocles, hizo construir una serie de muros desde la ciudad, hasta su puerto en el Pireo, estos muros deberían proteger a la ciudad de posbles ataques. Parecían una preparación para la guerra, una serie intermitente de conflictos estalló entre el 460 y 445 a.C. (que conocemos como la Primera Guerra del Peloponeso), pero terminaron con una Paz de treinta años en el 445 a.C., donde Atenas y Esparta acordaron reconocer las zonas de influencia de cada uno y también acordaron garantizar el derecho de otro estado a unirse a cualquier bando o permanecer neutral. Las áreas de influencia y el derecho a la neutralidad son conceptos a tener en cuenta, sobre cómo estalló la segunda Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta en el 431 a.C..

Los académicos todavía están divididos respecto a qué ciudad fue la responsable de la guerra. La ciudad de Corinto era aliada de Esparta, pero varias de sus colonias estaban dominadas por Atenas en el año 430 a.C. (Córcira a petición propia y Potidea por la fuerza). Corintio estaba comprensiblemente agitada por la intervención espartana contra tales actividades atenienses, en el año 432 a.C., Atenas prohibió a la ciudad de Mégara (un aliado espartano), comerciar con Atenas o sus aliados. Otro aliado espartano, Tebas, atacó la ciudad de Platea, uno de los aliados de Atenas. Esparta y sus aliados decidieron que Atenas había roto la paz y en el año 431 a.C., la segunda Guerra del Peloponeso comenzó cuando las fuerzas espartanas invadieron el Ática, devastaron cultivos y granjas.

El líder político de Atenas en ese momento, Pericles, había previsto que la destrucción de los cultivos sería la táctica espartana, en lugar de enfrentarse en una batalla a campo abierto contra Esparta, donde Atenas probablemente perdería, sugirió que los habitantes del Ática, se refugiararn tras las murallas de Atenas. Atenas sobreviviría con el comercio marítimo y evitaría luchar contra los espartanos en batallas terrestres. La intención era lanzar incursiones navales en el territorio del Peloponeso desde el puerto amurallado de El Pireo, los atenienses siguieron esta táctica durante los primeros años de la guerra a pesar de la impopularidad de permitir que sus cultivos y hogares fueran destruidos. Pericles tuvo que luchar contra los continuos desafíos internos a su autoridad, a los que se sobrepuso, continuando así su estrategia.

Pericles

Las invasiones espartanas se convirtieron en un evento anual, pero eran solo temporales, solían regresar a sus hogares, después de haber saqueado y destruido el territorio ateniense. Es difícil evaluar cuánto daño hicieron tales invasiones, pero no podían haber destruido toda la cosecha ateniense o haber alcanzado todos los rincones de Ática cada año. También debió ser frustrante para los espartanos el hecho de que su poderoso ejército se redujera a la quema de cultivos y hogares, añadiendo que no consiguieran atraer a los atenienses para enfrentarse en una batalla terrestre.

Detrás de las murallas de Atenas, sin embargo, el aumento de la población refugiada, hizo que en la ciudad se propagaran fácilmente enfermedades, una plaga se desató en el año 430 a.C.(se cree que fue fiebre tifoidea). Fue desastroso para Atenas, el propio Pericles murió en la plaga en el año 429 a.C.. Después de su muerte, Atenas se vio acosada por otro tipo de plaga, los demagogos que aprovecharon las libertades de la democracia e incitaron a los votantes atenienses a un frenesí para votar a favor de sus propuestas. Tales demagogos solo buscaban el poder político y no tenían una política clara para ganar la guerra. Se hicieron más y más prominentes en la política ateniense a medida que avanzaba la guerra. Dos partidos dominaron Atenas, los liderados por Nicias (que apoyaba la defensa) y Cleón (que apoyaba la agresión).

«Tales demagogos solo buscaban el poder político y no tenían una política clara para ganar la guerra»

En el año 428 a.C., uno de los aliados más poderosos de Atenas, Mitilene, se rebeló contra el dominio de Atenas. Esto provocó el temor de que más estados siguieran su ejemplo, por lo tanto, Atenas (con arrogancia) votó por matar a toda la población masculina de la ciudad de Mitilene y esclavizar a las mujeres y los niños. En un signo de indecisión política de Atenas, esto se anuló en una votación al día siguiente, finalmente, solo los líderes de la rebelión fueron ejecutados, unos 1000.

En el año 425 a.C., una de las incursiones atenienses en el territorio del Peloponeso fue capaz de rodear una fuerza de espartana de hoplitas en la isla de Esfacteria. Este fue un éxito inesperado, espectacular para los atenienses cuando los espartanos se rindieron. Atenas pudo haber negociado la paz en ese momento, pero optó por continuar una política agresiva, hasta que fueron derrotados decisivamente por el aliado espartano, Tebas, en la Batalla de Delio en el 424 a.C.. Un general espartano, Brásidas, también pudo capturar a la colonia ateniense de Anfípolis en el norte. En el intento de recuperar Anfípolis en el año 422 a.C., el general ateniense Cleón fue asesinado. Brásidas también cayó. Esto permitió que se firmase otra paz (Atenas recuperaría Anfípolis y Esparta haría que los prisioneros espartanos de Esfacteria regresaran a Esparta). Esta fue la paz de Nicias, destinada a durar 50 años.

La guerra se reanuda en Sicília

Una vez más, Atenas desperdició la paz que había logrado, esta vez con un plan ambicioso, agresivo e innecesario, atacar y ocupar Sicilia. La expedición siciliana en el año 415 a.C., terminó en un completo desastre en el 413 a.C., todo el ejército ateniense fue destruido. Atenas perdió cerca de 200 barcos y casi 5,000 hombres (probablemente hubo 50,000 hombres de fuerzas aliadas que también perecieron). La pérdida en Sicilia dañó la reputación de Atenas y su capacidad para controlar sus posesiones.

Desde todos los rincones, los aliados se rebelaron y Atenas se vio envuelta en un caos político. La democracia fue derrocada brevemente en el 411 a.C., por una oligarquía pero, en un signo de la tremenda resistencia de Atenas, luchó, reconstruyó su ejército y su armada e incluso consiguió varias victorias, como en la batalla de Arginusas en el 406 a.C.. En el año 413 a.C., los espartanos capturaron la ciudad de Decelia, a poca distancia de Atenas y allí se quedaron, guarneciendo la ciudad. Este puesto de avanzada les permitió evitar que los atenienses abandonaran su ciudad para realizar incursiones en el Ática, conteniéndolos.

Al revés sufrido por Atenas en la expedición siciliana, le siguieron dos más. En primer lugar, la guerra se trasladó al mar Egeo, Atenas perdió a sus aliados, quedando mermada su armada y recursos. Esto permitió a Esparta y sus aliados construir sus propias flotas y competir con Atenas en una posición más ecuánime. El siguiente problema fue que Persia, derrotada 50 años antes en las guerras médicas, tomó partido en el conflicto, dando apoyo naval a Esparta y a los antiguos aliados de Atenas, ahora en contra.

En el año 405 a.C., la flota ateniense fue tomada por sorpresa y destruida en la batalla de Egospótamos, por la flota dirigida por el general espartano Lisandro. Atenas ya no tenía los recursos financieros para construir otra flota. Esa victoria también permitió a Esparta cortar el suministro de grano de Atenas y esencialmente hacer que Atenas se sometiera a la sumisión. Aún así, Atenas intentó luchar por ultima vez en el año 404 a.C., pero terminó por rendirse incondicionalmente. Sus muros fueron derribados, se instaló una guarnición espartana y la democracia de Atenas fue reemplazada por un gobierno de treinta tiranos, que eran pro espartanos. La victoria espartana en la Guerra del Peloponeso fue el sumun de su poder y dominio de Grecia, dominio que sostendría con una determinación feroz durante los próximos 30 años.

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