Cómo controlar el estrés al volante

¿Sabías que el mayor atasco de la historia se produjo en China en 2010, con un total de 100 kilómetros y once días de duración?

En nuestro día a día es casi imposible no encontrarse con un atasco: accidentes, obras en la vía y demás situaciones que congestionan el tráfico, y que además se agravan con un aluvión de pensamientos negativos del tipo «voy a llegar tarde a la reunión», «no llego a por los niños», «me tengo que cambiar de ciudad», etc. Ante este panorama, el riesgo de sufrir un accidente con el coche se incrementa considerablemente, fruto de los nervios, la prisa, el enfado y la falta de concentración.

Por este motivo, te invitamos a tener en cuenta estas orientaciones:

No tienes el control de la situación, por lo que insultar, chillar o enfadarte te generará más estrés, pero ninguna solución práctica.

No hagas aquello que a ti te resulta molesto: pitar, serpentear entre carriles, ser brusco en las maniobras.

Intenta empatizar con la situación. Si el atasco es fruto de un accidente, ten paciencia, piensa en que las víctimas tienen que recibir ayuda y tu situación perderá relevancia.

Aprovecha para hacer lo que no puedes en otras ocasiones, como charlar con tus hijos, escuchar música, contemplar la ciudad, reflexionar.

El coche no es tu lugar de trabajo. Si te centras en hacer llamadas, mirar tus correos, comprobar tu agenda, es muy posible que acabes impactando con el vehículo de delante. Una vez que salgas del atasco, conviértelo en anécdota y olvídalo. No le sigas dando vueltas, no te recrees en él, que no te amargue el día.

Recuerda: Un atasco te detiene físicamente, pero no permitas que te bloquee.

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