¡Vamos a por setas!


¿Sabías que existen unos 3.500 tipos de setas, 100 son comestibles y del resto no comestibles, 35 son tóxicas (5 de ellas mortales)?


Las temperaturas suaves y el incremento de la humedad son condiciones óptimas para la proliferación de setas en nuestros montes. Cada vez son más los aficionados que practican esta actividad, pero es muy importante tener mucho cuidado con las setas que se recogen y sobre todo con las que se comen.

¿Qué tenemos que tener en cuenta para disfrutar sin riesgos? Para que esta divertida actividad no termine en un hospital, debes seguir las siguientes recomendaciones:

Evita la recogida intensiva y descontrolada: para cogerlas, debes cortarlas a ras de suelo, sin arrancar ni escarbar para no destruir el micelio bajo tierra y que no salgan nunca más.

Recoge solo las setas que conozcas con total seguridad, sin la menor duda.

Introdúcelas en una cesta (nunca una bolsa de plástico) y siempre lo más limpias posible. Todas las setas son importantes en su ecosistema, por lo que no destruyas aquellas que no vayas a coger (incluso las venenosas).

Al llegar a casa, asegúrate, seta a seta, de que todas son comestibles. La ayuda de un experto micólogo es más que recomendable.

No te fíes de ninguna regla para diferenciar las comestibles de las venenosas: son todas falsas, solo es válido su reconocimiento botánico.

Es útil conservar en la nevera algún ejemplar de las setas consumidas, para en caso de intoxicación, identificar la especie y abordar su tratamiento más eficaz.

Los síntomas más habituales de intoxicación son náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y mareos, y su aparición varía en función del tipo de seta (síntomas que cursan más rápidos son las intoxicaciones menos leves).

En caso de intoxicación acude rápidamente al médico.

Recuerda: Hasta un 30% de las intoxicaciones por consumo de setas resultan graves, llegando en ocasiones a provocar la muerte.

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