¿Y si los antibióticos ya no fueran efectivos?


Las bacterias están librando una guerra contra nuestros medicamentos, la derrota no es una opción.

Cuanto más usamos los antibióticos, más probabilidades hay de que las bacterias desarrollen resistencia. Hasta la década de 1940, uno de cada 20 niños murió antes de su primer año. La tuberculosis y la neumonía no tenían cura, un simple corte podía hacer que una extremidad se volviera gangrenosa, lo que provocaba una amputación.

Los antibióticos evitan que las bacterias se dividan, disminuyen su crecimiento y su propagación, lo que ayuda a que nuestras células inmunitarias eliminen infecciones Eliminan las enfermedades mortales, nos permiten abrir el cuerpo para operaciones de cirugía y proteger a los pacientes de cáncer de las infecciones. Permiten la cría de animales y peces a escala industrial, y su presencia en productos de limpieza detiene la propagación de enfermedades.

Pero las bacterias están contraatacando en 2016, 700,000 personas murieron como resultado de infecciones resistentes a los antibióticos, y para 2050, 10 millones de vidas al año podrían estar en riesgo. Al igual que nosotros, cada bacteria es ligeramente diferente. Algunas personas se desempeñan mejor que otras, viven más tiempo y transmiten sus genes. Esto hace que la próxima generación sea un poco mejor para resistir los efectos de los antibióticos. Esa próxima generación también acumula mutaciones aleatorias, lo que las hace un poco diferentes entre sí de nuevo. Algunos se vuelven incluso mejores para resistir a los antibióticos y el ciclo se repite.

Estas pequeñas mejoras comienzan a acumularse y finalmente terminamos con bacterias que no podemos matar. Estamos en una carrera de armamentos con estos organismos microscópicos. Son moléculas en evolución que ignoran los antibióticos, los desactivan o incluso los expulsan de sus células. Además, gracias a una peculiaridad de la biología bacteriana, una vez que una especie ha desarrollado una forma de resistir un fármaco, puede donar su código genético a otra especie, transmitiendo la resistencia.

Si nuestros medicamentos dejan de funcionar, las infecciones tratables podrían volver a ser mortales, el riesgo de infección después de la cirugía podría aumentar y la agricultura industrial podría volverse imposible. Es una carrera contra el tiempo encontrar nuevas formas de defenderse, una carrera que no podemos permitirnos perder.

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