La guerra contra Gerónimo y los apaches

Los Estados Unidos precisaron de un gran derroche logístico en su guerra contra los apaches

Nos encontramos en el año 1870, en las rocosas crestas de la Sierra de la Peñascosa a sur de Arizona, entre la frontera de México con EEUU, un lugar prohibido y peligroso para el “hombre blanco”, pocos se aventuran a atravesarlas. Tanto si eran soldados mexicanos como estadounidenses, los valientes que se atrevían a pasar por tan árido lugar, difícilmente se podría evitar caer en una emboscada de los rebeldes apaches. Su táctica era repetitiva, formaban bandas de unos 200 guerreros que se dividían de tal manera que atraían a las tropas hacia profundas gargantas esculpidas por los torrentes, después creaban un muro de fuego para bloquear el avance de los soldados, para finalmente ser aniquilados con sus rifles y flechas. Una terminada la matanza huían apresuradamente sin dejar rastro, antes de que lleguen más refuerzos.

Los apaches realizaban continuas emboscadas e incursiones y organizaron una larga resistencia armada contra la ocupación y expropiación de sus territorios. Siempre evitaban los enfrentamientos a campo abierto, la suya era una táctica de guerrillas, eran hábiles estrategas que conocían el terreno en el que actuaban. Los apaches defendían la tierra de sus ancestros combatiendo el empuje de los colonos estadounidenses y europeos que habían llegado buscando nuevas oportunidades.

No es necesario profundizar demasiado para deducir que el mito fundacional de los Estados Unidos, basado en que cualquiera puede crear su propia felicidad y también su riqueza a partir de que todo el mundo tenga las mismas oportunidades, es falso. Estas oportunidades se le negaron a las poblaciones de nativos que vivían en estas tierras desde hacia más de 30,000 años. En la conquista de una tierra mal llamada “virgen”, rica para todo aquel que sepa aprovecharla, se omite por completo a sus verdaderos dueños, lo que desembocó en uno de los genocidios más grandes de la humanidad, la que perpetraron los EEUU contra los nativos americanos.

A diferencia con los españoles, los estadounidenses no se mezclaron con la población nativa, el objetivo era  eliminarlos de la faz de la tierra, se estima que entre 15 y 40 millones de muertes se produjeron en Norteamérica en el siglo XIX, pero a diferencia del exterminio que se produjo en los territorios españoles y portugueses en los que la gran mayoría de muertes fueron provocadas por las enfermedades traídas por los europeos, en Norteamérica la gran mayoría fueron provocadas por las armas.

Odio mutuo

En Norteamérica al igual que en todo el continente, el encuentro de los europeos con los pueblos indígenas se tradujo en una guerra inmediata. Uno de los primeros conflictos conocidos se produjo entre los británicos y la confederación india de Powhatan, la joven colonia de Virginia se vio envuelta en un duro conflicto entre 1610 y 1640. La falta de entendimiento entre ambas culturas llevó a la confederación de Powhatan a asesinar a 347 hombres, mujeres y niños, un tercio de los europeos, mientras trataban de expulsar al resto hacia la costa, el ídilico entendimiento se daba por concluido.

La desproporcionada respuesta de los europeos no se hizo esperar, volverían de nuevo pero esta vez no habría dialogo, las guerras se sucedieron durante los siguientes 250 años. Las poblaciones milenarias de nativos fueron prácticamente exterminadas, las que se pudieron salvar se vieron obligadas a vivir cautivas y recluidas en pequeñas porciones de tierra llamadas “reservas”.

Gerónimo el apache

De las muchas guerras que se produjeron las más destacada y larga fue la que emprendió la población de los apaches, en el suroeste de América del Norte. Los mexicanos y estadounidenses pronto se dieron cuenta del porqué el nombre de este pueblo en zuñi significa “enemigo”. Con el Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, se puso fin a la guerra entre México y EEUU,  California, Arizona, Nevada, Utah y parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming pasaron a los EEUU, dando comienzo a la ocupación de los colonos. Líderes legendarios como Cochise y Mangas Coloradas respondieron a la colonización con una lucha implacable que duró hasta 1924.

Se estima que unos 50,000 soldados fueron empleados durante esta guerra contra unos nativos, los apaches, que defendían sus tierras ancestrales. El líder más carismático de todos fue Gerónimo, Apache Chiricahua, que luchó durante años entre los cañones de Sierra Madre, entre Arizona y Nuevo México, contra estadounidenses y mexicanos. Después de años de lucha se vio obligado a rendirse por primera vez ante el general George Crook en 1886 en el Cañón de los Embudos de Sonora.

Por temor a ser asesinado, Gerónimo huyó junto a 25 guerreros, el general Nelson Miles reemplazó a Crook y capturó a Gerónimo en el cañón skeleton, tras su captura Gerónimo fue encarcelado en un fuerte de Florida durante 26 años. Eventualmente era liberado para ser exhibido en célebres ferias.

El otro gran jefe

Quizás menos conocido que Gerónimo pero no por ello menos importante en lo que se refiere a liderazgo, Victorio jefe de la banda chienne, comenzó su lucha junto a otro gran jefe llamado Mangas Coloradas en 1862. El 18 de septiembre de 1879 emboscó  a los conocidos como Soldados Búfalo, soldados afroamericanos que después de la guerra civil sirvieron en las compañías B y E de la Novena de Caballería con sede en Fort Stanton, Nuevo México.

Victorio, jefe apache

Los Soldados Búfalo fueron atraídos por Victorio a la garganta del cañón donde fluye le arroyo de Las Ánimas, quedaron atrapados y se vieron obligados a desmontar para luchar. Mataron a sus caballos para que no pudieran escapar, mientras que dos compañías que también perseguían a Victorio escucharon los disparos y se dirigieron al lugar para tratar de ayudar, pero fueron bloqueados por los rifles de los apaches.

La batalla duro horas, provocaron  muchas bajas y al caer la noche Victorio y sus hombres abandonaron el lugar. Victorio murió en 1880 en México. Victorio y Gerónimo se habían enfrentado al que en el futuro sería el ejército más poderoso del mundo. El ejército de los EEUU en honor a la bravura de tan tenaz enemigo bautizó a un popular helicóptero de combate con el nombre de “Apache”.

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